La otra mirada de Adrián Fatou

Chicas malas

  • El autor deja de lado sus viajes para mostrarnos el mundo y hace otro tipo de viaje, más seductor

JUAN Salido abre la caja de Pandora en Pescadería Vieja. O más bien, utiliza a la mismísima Pandora para abrir una caja de truenos. El tema no puede ser más interesante, ‘Le femme fatale’ (La mujer fatal).

Desde la creación de Eva, pasando por otras mujeres bíblicas o mitológicas, personajes de la historia, prostitutas famosas o recreaciones del arte, hasta llegar a la mujer actual, todas ellas encierran una misma esencia o de todas hay algo en cada mujer.

En un tiempo en el que la mujer estaba relegada, no digo ya a papeles secundarios sino a carecer de papel, aparecen mujeres singulares que se rebelan contra esos estamentos o que son importantes instrumentos al servicio de ellos. Pero que utilizan su belleza, sus encantos, sus armas para seducir a hombres a los que arrastran a la perdición. ¿Sublevación o prostitución? Mujeres que usan toda su astucia para ganarse un lugar propio en una sociedad que las vetaba o mujeres que son utilizadas, incluso por ellas mismas, para conseguir fines a cualquier precio. El discurso no puede ser más seductor.

Juan nos ofrece su visión, su particular visión de este debate abierto. Y recorre y escudriña con sus imágenes en la historia, de forma casi arqueológica. Desde una Eva de curvas suaves y perfectas, que la diferencian del hombre del que supuestamente ha sido creada, acariciadas por las primeras luces del universo, despierta en ella todo su mundo de sensualidad, que rápidamente arrastrará al hombre hasta la desobediencia divina y el castigo de la humanidad.

Hasta la mujer actual, con traje corto de luces y el mundo por montera. Que mira con desafío al morlaco que puede estar enfrente, en una lucha de poderes, de pitones; de pases y revoleras; de faenas de aliño y estocadas de miedo y dominación; de duende y engaño; de arte… y muerte.

Pasando por un elenco de mujeres que, a lo largo de la historia, han simbolizado la seducción, la sublevación sobre el género masculino, la venganza, la inteligencia, la dominación, la atracción fatal, la perdición. Y de entre ellas me sorprende una, la bebedora de absenta. Una mujer que inspiró a artistas impresionistas y al propio Picasso. Una mujer que ahoga su soledad con una botella de alcohol en la fría, pétrea y escabrosa atmósfera de un bar. Que pierde su mirada con ojeras en las puertas que fue cerrando tras su pasado, tras los hombres que inútilmente amó. Una mirada clavada en un pasado que es presente y futuro… que es tristeza, desencanto y melancolía, que es soledad. Misteriosa, hiriente y peligrosamente cautivadora… soledad.

De la técnica para qué hablar, es una asignatura sobradamente superada por el inconfundible blanco y negro de Juan Salido y del que ya tuvimos cuenta en sus anteriores trabajos sobre el carnaval de Venecia, la Cuba campesina y la siempre sorprendente India. En este trabajo el autor deja de lado sus viajes para mostrarnos el mundo y se adelanta en un viaje sumamente atractivo y seductor hacia las esencias femeninas. Con imágenes en las que los hombres probablemente encontremos algo de cada mujer que nos sedujo y arrastró. En las que cada mujer, probablemente encuentre algo de sí misma.

Aunque yo consideraría este trabajo inacabado y hasta me atrevería a sugerir al autor una segunda parte: ¿Para cuándo el hombre fatal? ¿Verdad, chicas?

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