Confirman la existencia de un poblado del Bronce en el campo de hockey

  • Los arqueólogos hallan en estos terrenos de San Fernando dos fondos de cabañas, cinco pozos y una necrópolis con 60 enterramientos · Destacan los utensilios pertenecientes a la industria lítica

Los trabajos arqueológicos que desde el pasado 21 de enero se llevan a cabo en los terrenos del sector III de Camposoto, donde se está construyendo el futuro campo de hockey de San Fernando, sacan a la luz abundante material e información perteneciente a lo que ya se ha identificado como un poblado perteneciente a la época del Bronce Antiguo.

Así lo confirma en un informe arqueológico el director de la excavación, Eduardo Vijande, de la empresa Fligina, en el que señala que las excavaciones "han sacado a la luz un poblado del segundo milenio antes de nuestra era" y aunque de momento "no poseemos dataciones absolutas, el material arqueológico recuperado nos permite situar el yacimiento en este periodo", dice.

Los últimos hallazgos producidos en estos terrenos vienen a confirmar las declaraciones que Vijande hizo a este medio, en las que avanzaba que "la ocupación prehistórica en la Bahía de Cádiz fue más intensa de lo que se estimaba hasta ahora". De hecho, añade el arqueólogo en el informe, "estamos ante un poblado de gran importancia en la provincia de Cádiz", ya que se trata de "formaciones sociales agropastoriles que, debido a la cercanía del litoral, complementarían su dieta con recursos marinos", afirma.

Hasta el momento, se pueden diferenciar tres áreas diferenciadas dentro de este poblado. De esta forma, en la zona alta del solar se han podido documentar dos estructuras de planta circular pertenecientes a fondos de cabaña. Así, según añade el documento arqueológico, "el resto de los fondos de cabaña que conformarían el área de hábitat del poblado se situarían, casi con total probabilidad, en el solar situado al oeste del campo de hockey".

En la zona intermedia se han hallado otras cinco estructuras circulares que presentan un diámetro que oscila entre los 4 y 6 metros y que constituían el área de almacenaje o producción del poblado, y "aunque la funcionalidad exacta no se ha podido determinar", asegura el informe, "algunos de estos pozos han sido reutilizados como zonas de hábitats en el segundo milenio".

Ya en la parte media baja del solar, donde fueron excavados inicialmente dos enterramientos, se han localizado hasta la fecha un total de 60 enterramientos. "Podemos decir que se ha hallado la necrópolis o cementerio del poblado", asegura Vijande. Además, la mayor parte de los enterramientos se encuentran en un óptimo estado de conservación, a pesar de su antigüedad (en torno a los 4.000 años).

En cuanto a otros datos curiosos extraídos de la excavación se encuentran la posición de los restos óseos, que han aparecido en conexión anatómica y en clara posición fetal. Asimismo, la zona norte de la necrópolis se caracteriza por la presencia, casi exclusiva, de enterramientos infantiles depositados directamente sobre el terreno.

En el resto de la necrópolis, según informa el documento, "tenemos documentados enterramientos en fosas con lajas de areniscas a modo de cubierta o tapadera, enterramientos en fosas sin cubierta, y cistas poligonales realizadas con grandes lajas y tapadas con piedras de mediano tamaño y lajas de arenisca". Una labor, la de consolidación y extracción de los enterramientos, que está siendo ejecutada por los arqueólogos, junto a varios miembros del Museo Histórico Municipal de San Fernando.

Según asevera Eduardo Vijande "este tipo de estructuras constituyen un claro exponente de la implantación definitiva del individuo frente a lo colectivo, de la desaparición de las estructuras tribales y el afianzamiento de un nuevo tipo de sociedad clasista inicial".

Entre los hallazgos, destacan los materiales pertenecientes a la industria lítica, cerámica e instrumental en hueso.

Por último, el informe arqueológico concluye que son pocos los paralelos aparecidos en la provincia, constituyendo uno de los pocos poblados en los que se han localizado simultáneamente estructuras de hábitat, de almacenamiento, producción o enterramientos.

Una vez que concluya la excavación, los arqueólogos encargados del proyecto dispondrán de un mes para inventariar los elementos hallados. Tarea que, del mismo modo que los trabajos de campo, será supervisada por la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.

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