Una Coppélia cibernética

  • La propuesta coherente e innovadora de Lao, envuelta en un entorno futurista, llena de humor y realismo el Villamarta

Tras el riesgo asumido por versionar un ballet conocido por el público, el coreógrafo Eduardo Lao consigue hacer una propuesta coherente e innovadora, llena de humor y realismo. Ayudados por una escenografía digna de elogio, que recrea a la perfección un laboratorio cibernético, los bailarines consiguen interpretar la historia que gira en torno a una Coppélia androide.

En el comienzo del primer acto, las chicas de la limpieza, Betty, Rosi y Andreina, descaradas, frescas y atrevidas, dieron la nota más divertida de la noche. Tuvieron la suerte de interpretar, con su gran nivel técnico, la parte más alegre y lucida. Era como estar observando a escondidas lo que de verdad harían tres empleadas cuando nadie las estuviera viendo. Hay que destacar también en este acto la intervención del cuerpo de baile: androides y cibernéticos se enlazan en la mazurca creando un momento muy especial. Siento decir que después de este punto baja un poco la brillantez obtenida hasta entonces, aunque la aparición de la Diva Espectral vuelve con su presencia a retomar el interés.

Se agradece la explosión de colorido del segundo acto, en el que sólo desentonaba la indumentaria de Franz. De nuevo fue maravillosa la interpretación de Betty, Rosi y Andreina, que bailaron tres bellísimos pasos a dos y giros de virtuosismo. Y aunque se echó en falta un poco más de emoción para el final por parte de los solistas, el montaje en términos generales fue espectacular.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios