Cosano regresa a Pedro Alemán para perpetrar más crímenes

  • Hoy presenta en Jerez la tercera entrega de su abogado de pobres, 'Las monedas de de los 24', un thriller salvaje con serial killer

Juan Pedro Cosano y yo siempre quedamos para comer cada vez que saca un libro incluido dentro de su existosa carrera literaria. Ahora mismo, la más exitosa de cualquier jerezano que escriba (sus libros están en los aeropuertos y estaciones de autobuses y trenes: Santa Justa, Atocha...). De vez en cuando aparece en los postres Rafael Benítez, un inclasificable artista de Jerez, o, para ser más exactos, un artista de la calle Porvera de Jerez. Rafael siempre es muy exacto en sus conclusiones. Acertado en sus sonetos, me resume (copio literalmente): "Jerez se viste de luto/ Las niñas guardan su hímen por callejones oscuros/ Cosano perpetra un crimen").

Juan Pedro Cosano entrega su tercer episodio de la saga del abogado de pobres, Pedro de Alemán, un personaje que va camino de convertirse en emblemático en Jerez, a una tortuosa investigación criminal. Caminando sobre la novela negra y la histórica, Las monedas de los 24, es un thriller apasionante y espeluznante por el que sigue apostando una de las grandes editoriales de este país, Roca. Cosano se ha inventado un serial killer embozado, sigue las pautas de sus anteriores creaciones pero va un paso más allá. Si uno sólo se queda en la superficie, Pedro de Alemán, un ideario con cuerpo y recorrido, seguirá siendo ese hombre que busca la justicia mientras le nublan los malos pensamientos. Ambiguo. Y los poderosos seguirán siendo malvados y los menesterosos tiernos. Ahí radica buena parte del éxito de la serie. Pero no todo se sostiene en esa fachada: "No quiero que se perciban mis personajes con maniqueísmos porque el maniqueísmo es lo que nos está llevando a los populismos", afirma Cosano, preocupado por la deriva de los tiempos.

"Huyo de los maniqueísmos porque son el origen del populismo"

Pero la esgrima de su concepto de los tiempos se sitúa en los postigos y callejones del Jerez del XVIII. "Me interesa mucho el nombre de las calles, cómo algunos han sobrevivido y otros se han perdido, pero cada nombre de una calle explica una leyenda".

La trama de su relato consiste en jóvenes que son masacradas (asesinadas con un espadín, luego violadas y posteriormente evisceradas) por un siniestro y desconocido personaje que todo apunta que sea uno de los Veinticuatro. El juego que da los Veinticuatro, los descendientes de los acompañantes de los generales en las reconquistas y que existieron en cualquier ciudad reconquistada y que actuaban como concejales de los pueblos, es apabullante. A lo largo de la novela vamos a conocer a algunos de ellos y sus palacetes mientras el héroe trata de desentrañar cuál de ellos pudo ser el autor de semejantes crímenes y dejar en el rostro de sus víctimas, como señal, una moneda romana. "Ahí me pudo mi afición por la numismática", explica Cosano.

Sin embargo, pese a la fortaleza del personaje hallado por la editorial Roca, Cosano cree que Pedro de Alemán no tiene un recorrido mucho más largo. "Tengo que trabajar en el enfrentamiento final entre Pedro de Alemán y el marqués de Gibalbín". El marqués de Gibalbín, que sale tangencialemente en esta entrega, es a Pedro de Alemán lo que Joker a Batman. Es un malo de una pieza. Y Cosano reconoce que a él le encantan los malos. Y el marqués de Gibalbín es muy malo.

Sea como fuere, en esta novela de virtudes asaltadas, de cuerpos despanzurrados, de juicios y cuitas, Cosano vuelve a ser trepidante, un abogado que sigue pensando en pleitos que traslada a un momento de Jerez poco conocido. Pedro de Alemán ya es, a estas alturas, uno de los clásicos literarios locales. Juan Pedro Cosano no sabe lo que ha creado. Al abogado de pobres ya se le escucha caminar por los angostillos. Buscando poderosos criminales.

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