Crónica de los prodigios del Nuevo Mundo

  • 'De lo que vi en las Yndias', con texto de Juan Gil e ilustraciones de Kim Aubert, se presenta hoy en Sevilla

Sostiene el catedrático Alfredo Jiménez Núñez que el descubrimiento de América supuso la mayor sorpresa "que se ha conocido en la Tierra que habitamos. La llegada a la Luna fue una gran proeza, pero la Luna era una vieja conocida. La Luna no se descubrió en 1968, ni ha sido conquistada. Sigue intacta y majestuosa, esquiva con sus cuartos decrecientes, burlona y amigable cuando se siente llena". El contacto con el Nuevo Mundo, por el contrario, no fue un capítulo aislado, sino el punto de partida de una sucesión de prodigios que alteraría de manera definitoria el modo en que la humanidad se contemplaba a sí misma.

De los hechos asombrosos que se producirían en apenas un par de décadas, desde el desembarco de Cristóbal Colón y sus hombres en aquel territorio portentoso, deja testimonio De lo que vi en las Yndias, con la que el editor Pedro Tabernero continúa esa biblioteca ecléctica y personal que es la colección Osimbo, con la que ha dedicado anteriormente volúmenes a los cantantes y poetas Leonard Cohen y Luis Eduardo Aute y al pintor Juan Romero. El editor quería volver a uno de sus periodos favoritos de la Historia -entre otros trabajos participó en una serie sobre el Descubrimiento de América que apareció con Planeta-, también anhelaba realizar algún facsímil con alguno de los tesoros que esconde el Archivo General de Indias. Pero entre la impresionante colección de "legajos, documentos y cartografía" de la institución no halló "un Códice, un Beato o similar ampliamente ilustrado" que narrara "una historia o un hecho singular" y que pudiese ser reproducido. De modo que la imaginación de Tabernero se propuso otro empeño y encontró esta obra para la que ha contado con una historia escrita por el académico de la Lengua Juan Gil y las ilustraciones de Kim Aubert. El libro, que incluye a modo de preámbulo textos del citado Alfredo Jiménez Núñez, Carlos Martínez Shaw, Faustino Menéndez Pidal, José María Merino, Consuelo Varela y Manuel Ravina, se presenta hoy a las 20:00 en el Archivo de Indias.

De lo que vi en las Yndias relata las diferentes hazañas que los españoles emprendieron en el Nuevo Mundo a través de la voz de un indiano apodado el Melcocho ("el niño de color de miel cocida"), un personaje que parece predestinado a cruzar los mares: en su infancia queda cautivado por las teorías que defiende un Cristóbal Colón que todavía despierta suspicacias. Por su tez oscura, el hijo de Juan Ponce de León y Beatriz de Luna conseguirá tras su primera expedición hacerse amigo de los indios y aprender el idioma de los taínos. El protagonista volverá a Sevilla y describirá el vibrante dinamismo de la ciudad, "una Babel trepidante de aventureros profesionales, soldados matachines, marineros de todas las naciones, cortesanas embadurnadas de albayalde, mercaderes de lo divino y lo humano, frailes evangelizadores, banqueros genoveses, prestamistas conversos, taimados ladrones y curtidos timadores de toda laya y condición". Pero el Melcocho dejará ese puerto y viajará a Santo Domingo junto a un gobernador inclemente que reprime las revueltas con mano dura; levantará en Puerto Rico la ciudad de Caparra, descubrirá las minas de oro que aumentarán las riquezas de la Corona española y advertirá con pesar cómo se explota a los indios; buscará sin éxito la fuente de la eterna juventud y participará en la conquista de la exuberante Florida; se reencontrará con Bartolomé de las Casas en Cuba y se maravillará con la belleza de Tenochtitlan, en México, antes de luchar junto a Hernán Cortés en la toma del palacio de Moctezuma... Como señala Jiménez Núñez en su introducción, De lo que vi en las Yndias es "testimonio de la celeridad de acción y la diversidad de rutas que los españoles abrieron en unas décadas. Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico y la Florida nacieron y fueron bautizados entre 1942 y 1513. El Mar Caribe, con sus islas y costas, se convirtió en pocos años en el Mediterráneo español, en otro Mare Nostrum".

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