DeMaría sale por la puerta grande

  • El jerezano levantó a un público entregado en la presentación de su nuevo trabajo

La expectación por David DeMaría se palpaba en el Teatro Villamarta desde horas antes de abrir las puertas del coliseo jerezano el pasado sábado. Un incesante río de gente se dio cita para ocupar su asiento y presenciar en primera persona el inicio de la gira 'Otras vidas'. Incluso un joven Abraham Mateo alborotó al público más juvenil cuando ocupó su asiento en el patio de butacas pocos minutos antes de que la bajada de luces anunciara que el comienzo del concierto era inminente.

Tan solo diez minutos después de la hora prevista, un vídeo sobre la gran pantalla de proyección revelaba la puesta de largo del décimo disco de estudio del artista jerezano. Y en esa tesitura comenzaron a sonar los primeros sones de 'Un recuerdo dorado', donde DeMaría habló de renacer tras una ruptura amorosa. Ataviado con un traje de chaqueta negro y una guitarra, hizo de seguido las tres primeras canciones entre vítores, palmas y una competición entre sus seguidoras a ver quién lograba piropear más alto.

"¡Buenas noches, Jerez!", dijo por fin a un público que aclamaba por las historias que contaban sus canciones. Tras dejar la guitarra, que recogería posteriormente varias veces a lo largo del concierto, DeMaría presentó la canción que da nombre a su nuevo disco, "un trabajo en el que llevamos más de un año trabajando y que no hemos podido presentar mejor que aquí, en mi Jerez, aquí tenéis 'Otras vidas'". Tras cada canción, el jerezano regalaba cada púa con la que tocaba en la canción correspondiente, hasta que llegó a gritar jocoso a quien correspondía detrás de bastidores "anda, id preparando una buena caja de púas que me voy a quedar sin ninguna".

A pesar de varios problemas con el sonido y una batalla constante con el pinganillo y la petaca, el artista demostró que ser el genio compositor de tus canciones te da la facilidad para meterte a tu público en el bolsillo. En varias ocasiones cambió la letra de alguno de sus temas más conocidos para sacar una sonrisa al público, como en el comienzo de 'El perfume de la soledad', que convirtió en un "¿Qué tal te va, qué tal te fue, qué tal te ha ido? Futbolísticamente no muy bien, y políticamente vaya usted a saber. Yo le deseo a mi gente de Jerez que sea feliz en cada amanecer, que yo seguiré con esto de cantar".

Como resulta típico, y aún más a un artista de la tierra, la mayoría de aplausos se terminaban convirtiendo en palmas por bulería, a lo que DeMaría terminó preguntándose en voz alta, "¿cuántos compases de flamenco habrá sonado en este teatro? Hay sitios, hay escenarios que tienen un carisma especial y no sabes el porqué, y os puedo asegurar que el Villamarta es uno de ellos". Tras esta confesión, el cantautor continuó haciendo un repaso a su catálogo de canciones como 'Amar sin saber amar', 'Despertaré cuando te vayas' y 'Cuando el río suena'. Llegado a este punto, se sentó para presentar 'Dime que será', en la que "con toda la humildad del mundo y escrita sobre su tumba, esta canción va dedicada de un popero a un grande del flamenco, a Camarón. ¡Cómo echamos de menos tu voz de plata, maestro!", dijo, al cielo.

Conforme iba pasando el tiempo y aumentaba la temperatura, el artista se fue quitando chaqueta y corbata, que explicó divertido "es que ya sabéis que yo todos los Jueves Santos salgo en el Santo Crucifijo de la Salud y así vengo de bien vestido. Pero ya sabéis que luego sale mi otra vena rockera y..., no lo puedo remediar", reía mientras le decía a su madre que no iba a perder la corbata.

Tras el homenaje a 'Barcos de papel', el concierto entró en su recta final con uno de los mejores momentos del recital, un medley a piano de baladas que el artista ha compuesto en los más de 20 años que lleva en el mundo de la música. Tras el instrumento, Álex Romero, director musical de la gira "que nos deja en diciembre para irse a Estados Unidos con el Circo del Sol".

El buen rollo entre David y su banda se hizo más patente, si cabe, en el fin de fiesta, que compusieron cinco canciones donde el público no pudo reprimir el instinto de levantarse y bailar con el artista. Algunos de sus mayores éxitos compusieron esta carrera final, como 'Yo no quiero problemas', 'La ciudad perdida', 'Tus desaires' y la conocida 'Preciosa mía', donde el artista, emocionado, se despidió dando besos en el aire, manos en señal de agradecimiento "porque sé el esfuerzo económico que habéis hecho por estar aquí hoy conmigo", y prometiendo que Jerez también sería testigo del fin de la gira, lo que hizo que el Villamarta vibrara, aún más si cabe, entre aplausos y vítores tras dos horas de historias compartidas.

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