Crítica de Cine

Dioses de la selva

el abrazo de la serpiente

Aventuras, Colombia, 2015, 125 min. Dirección: Ciro Guerra. Guión: Jacques Toulemonde, Ciro Guerra. Fotografía: David Gallego. Música: Nascuy Linares. Intérpretes: Brionne Davis, Nilbio Torres, Antonio Bolívar, Jan Bijvoet, Nicolás Cancino, Yauenkü Migue, Luigi Sciamanna.

No puede negársele a El abrazo de la serpiente, candidata al Oscar al mejor film de habla no inglesa por Colombia, su riesgo en tiempos de cine previsible, sobre todo en el circuito festivalero o el que llega a las puertas de los premios de Hollywood.

Lo suyo es un intento de reconexión trascendental con las texturas visuales y sonoras del paisaje virgen y la aventura (existencial) del hombre, en una doble dimensión donde el viaje y la magia combaten en paralelo a la diferencia tal vez irreconciliable entre culturas, la del blanco occidental, hombre de ciencia y de libros, y la de los indígenas, hombres de sabiduría telúrica y conexión cósmica, explotados o aniquilados tras la llegada del primero a sus territorios.

La selva amazónica colombiana filmada en un hermoso blanco y negro panorámico es testigo y protagonista absoluta de este trayecto río arriba desdoblado en dos tiempos que se hacen eco en su retrato de la relación entre hombres condenados a viajar juntos y a no entenderse, un viaje penetrado por los sonidos de la selva e iluminado por los rayos de sol que se cuelan entre los árboles, las hogueras nocturnas o las estrellas de la noche.

El abrazo de la serpiente asume ciertas deudas con el Herzog selvático de Aguirre o Fitzcarraldo, pero también con los relatos mágicos de un Apichatpong Weerasethakul, aunque Ciro Guerra no termina de encontrar una voz propia en esa exploración de una dimensión intermedia que comunica a los vivos y los muertos, la realidad y el sueño, a hombres, animales y naturaleza, la historia real con el mito.

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