Encuentros en la tercera fase

  • La formación musical de la Fundación Barenboim-Said, Orquesta de la Academia de Estudios Orquestales, interpreta en el Villamarta obras de Mozart y Beethoven, bajo la dirección de Manuel Hernández-Silva.

La objetividad aconseja que este artículo no se enfoque como la crítica de un concierto al uso, en cuyo planteamiento suele emerger el conocimiento musical del narrador; aunque puede afirmarse que si este comentario se esbozara desde un punto de vista subjetivo, la balanza se inclinaría muy favorablemente del lado de los intérpretes. Pero no se pretende sea esa la intención de estas líneas, sino más bien colegir sobre el origen, el sentido y la meta de esta orquesta, o mejor debería decirse, de la Academia de Estudios Orquestales, que el lunes actuó en el Villamarta.

El origen es de todos conocidos. Tras constituirse en Sevilla en julio de 2004 la Fundación Barenboim-Said, cuyo objetivo es "promover a través de la música el espíritu de paz, convivencia y reconciliación entre sociedades tradicionalmente enfrentadas"; léase conflicto árabe-israelí, como continuación a los encuentros que la Orquesta del West-Eastern Divan venía manteniendo cada verano en la capital andaluza, donde había ubicado su sede, se plantea desarrollar dos proyectos íntegramente en Andalucía: la Academia de Estudios Orquestales y el proyecto de educación musical infantil.

Desde 2007 la Fundación Barenboim-Said, en colaboración con la Universidad Internacional de Andalucía, imparte el Master de Interpretación Orquestal concebido con el fin de especializar y capacitar a los jóvenes músicos para su inserción laboral como miembros de una orquesta sinfónica. A través de la Academia de Estudios Orquestales, Daniel Barenboim transmite su visión sobre la formación del músico de orquesta, perfeccionando las capacidades artísticas, musicales y técnicas de sus alumnos en cada una de las especialidades instrumentales, de manera que les permita abordar la interpretación del repertorio individual, de cámara y orquestal.

La Orquesta de la Academia de Estudios Orquestales es la consecución lógica de este proyecto y se presenta ante el público acreditando un magnífico resultado.

De todo esto se pueden sacar varias conclusiones, entre ellas el éxito de la inversión cultural por parte de la administración andaluza, vislumbrar una vía de desarrollo de la música con clara proyección de futuro que servirá para progresar y convertirnos en referente educativo, cultural y artístico: para ello baste solo mirar los nombres de los componentes de esta orquesta o en el caso concreto del III Master en Interpretación Orquestal, la inclusión de dos jerezanos en el cuadro de profesores: Andrés Cea y José Ramón Hernández, así como la presencia de Juan Luis Pérez, director de orquesta jerezano responsable de los ensayos.

Son muchos los beneficios que puede aportar este proyecto, siempre y cuando siga contando con el apoyo de administraciones públicas y el no menos necesario mecenazgo privado. Esperemos que las 'Agencias de calificación' con su amplio poder de destrucción, esas que convierten en miope a no pocos, enturbie el desarrollo de este y otros grandes proyectos culturales.

Por último, hay que recordar el programa de este concierto: la Sinfonía nº 35 en Re mayor 'Haffner' KV. 35 de Mozart y la 1ª Sinfonía en Do mayor, op. 21 de Beethoven. Dos obras magistrales surgidas de la inspiración de dos grandes genios universales de la música. Con ello queda todo dicho.

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