Estampa, feria sin cohetería engañosa

SI ARCO es la Feria de Arte más internacional, es también una feria de mucho escaparate, con mucha repercusión mediática pero que deja, asimismo, muchas insatisfacciones y está dirigida a grandes coleccionistas, olvidando una parcela que, por más doméstica, deja atrás un público numeroso y que es, realmente, el que tiene acceso a un mercado, sin grandes cifras pero sí con muchas pequeñas aportaciones. Quizá este público, sin tanto poder adquisitivo y sin tanta trascendencia mediática, es el que protagoniza esta feria del otoño madrileño. ESTAMPA es una feria dedicada, básicamente a la obra gráfica, aunque con ciertos y descarados guiños a la obra sobre papel y a la fotografía. Debo reconocer que a mí siempre me ha gustado mucho esta cita madrileña. Las veces que la he visitado he venido más satisfecho que con lo que me ha ofrecido ARCO, en estos últimos tiempos más comedido, con más miedo y sin desarrollar absolutamente nada nuevo. Además hay algo que me interesa de esta Feria y es que se da entrada a galerías que, sin los divismos al uso, aportan lo que realmente interesa a casi todos, sin los brindis al sol que ofrece la institución que, ahora, dirige doña Lourdes Fernández y que, casi siempre prima los intereses de unos pocos sobre los de una mayoría y donde la claridad selectiva brilla por su ausencia y hace dudar a muchos y poner en entredicho un arte y unas formas que dejan mucho que desear y que muestran demasiados desajustes e incongruencias.

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