Estampas del lejano Oriente

El guatemalteco Enrique Gómez Carrillo ostentó, sobre los distinguidos títulos de cronista y viajero, el equívoco blasón de amante de Mata-Hari. Cuando acusaron a la holandesa de espiar en las casas de lenocinio parisinas, Gómez Carrillo precisó: "¿Pero estaba allí como pupila o como cliente?", agravando así el enigma de aquella infortunada belly-dancer, cuyo triunfo en el año 5 se debió a una vertiginosa danza de invocación a Shiva, culminada en desnudo. Parece obvio, pues, que el gusto por lo oriental de Gómez Carrillo no se limitó al periodismo transeúnte (El Japón heroico y galante que hoy presentamos), sino que había frecuentado ya otras fuentes del Oriente, un Oriente para europeos, tentador y exótico, en el abrazo atormentado de Margaretha Zelle.

Diez años antes de la ejecución de Mata-Hari -era octubre de 1917-, Gómez Carrillo había publicado ya dos libros sobre su estancia en Japón, que son el germen de éste. Por aquel entonces, al interés general por lo oriental y lo arcano (viajes a Tierra Santa, a Egipto, a la India, a China, etcétera), vino a sumarse la posibilidad de contemplar el paso de una sociedad feudal al gran capitalismo del XX, y ello de modo trágico y precipitado. En efecto, es en la segunda mitad del XIX cuando el Japón abandona su régimen de señoríos para erigirse en un Imperio occidentalizado. Con lo cual, es el rescoldo aún vivo de este viejo orden: los samurais, el harakiri, los paisajes, "el alma de porcelana" del japonés, la delicada risa de sus mujeres, lo que Gómez Carrillo buscará en con el agudo temblor y la filia modernista de un poeta. Así, de poeta en prosa, lo titula su amigo Rubén Darío en el prólogo que saluda estas páginas, y donde se recuerda a Kipling, los Goncourt, Lafcadio Hearn y otros escritores fascinados por el Extremo Oriente.

Tiempo más tarde, Ruth Meredith se preguntará en El crisantemo y la espada qué extraños códigos movieron a la tropa nipona en la guerra del Pacífico, y por qué consideraban un deshonor la rendición al enemigo. Algunas de las respuestas a este profundo misterio, más la secreta fragancia de un mundo idealizado y leve, invadido por el maquinismo, es lo que encontrará el lector curioso en El Japón heroico y galante de Gómez Carrillo.

Enrique Gómez Carrillo. Renacimiento. Sevilla, 2010. 244 páginas. 18 euros.

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