La Fundación Bonald rinde homenaje al poeta Carlos Edmundo de Ory

  • El acto fue un recorrido por la vida y la obra del escritor en el que estuvieron, entre otros, su viuda, el propio Bonald y Pablo García Baena · La revista Campo de Agramante también le dedica su último número

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El poeta Carlos Edmundo de Ory hubiera cumplido hoy 88 años, en unas fechas tan ligadas a la literatura. Ha sido el primer Día del Libro sin su presencia, pero la Fundación José Manuel Caballero Bonald quiso ayer rendirle homenaje con un acto que contó con la presencia de su viuda, Laura Lacheroy de Ory, y donde intervinieron el propio Caballero Bonald, los escritores Pablo García Baena, Jesús Fernández Palacios y Pilar Gómez Bedate, viuda del poeta Ángel Crespo.

Bonald recordó cómo "antes de conocerlo, hace ya muchos años, ya me había llamado la atención su personalidad literaria, todo lo que tenía de infractor". En este sentido señaló que, en su opinión, "la gran literatura está hecha por grandes desobedientes, y en el caso de Ory eso es algo absolutamente claro. Era un hombre independiente que creó su propia literatura en el sentido de estar al margen de modas, de escuelas... el postismo que él creó, una especie de último ismo de las vanguardias europeas a través del cual le dio rienda suelta a su imaginación, porque la poesía no son ideas, sino imágenes y él creó una poesía llena de imágenes".

Para el autor de 'Campo de Agramante', "en aquél ambiente inhóspito de la posguerra Ory fue una persona saludable, llena de vida, de vitalidad y modificó la línea de la literatura española anodina, sin ningún tipo de interés. Fue una persona que removió todo eso".

Por su parte, Laura Lacheroy reconoció que "yo conocí a Carlos antes que a su obra porque, siendo francesa, he ido aprendiendo español con él, viviendo con él, y las sutilezas de su lenguaje sólo ahora empiezo a entenderla, pero me encanta este lenguaje poético, me gusta mucho porque tiene muchas gamas distintas, registros y como él decía; "lo mismo soy sublime como grosero". Te pasaba de una altura maravillosa, celeste, a lo más trivial y eso me encanta, lo mismo que los aerolitos. En los últimos años yo le escribía al ordenador y él me iba dictando. Era maravilloso, genial".

Por su parte, Pablo García Baena habló de sus encuentros en distintos lugares con Carlos Edmundo de Ory, con el que mantuvo durante más de sesenta años una amistad "totalmente limpia y como si no tuviéramos una línea poética tan distinta. Él era la vanguardia, lo divertido en los años en los que yo lo conozco, a finales de los 40, pero siempre nos mantuvimos cariñosamente unidos pese a tener ideales poéticos tan distintos". No obstante, reconoció que "sí teníamos una cosa en común, que era el culto al lenguaje" y recordó su personalidad "divertidísima. Sus lecturas eran sensacionales".

En el acto, el director de la revista Campo de Agramante, Jesús Fernández Palacios, presentó el número 15 de esta publicación, dedicado también a Carlos Edmundo de Ory.

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