Gloria y ocaso de una historia "irrecuperable" de la ciudad

  • Antonio Sanz Zamorano y EH Editores publican un libro sobre el principio y el fin de la Fiesta de la Vendimia, que se presentará el viernes en la Escuela de Hostelería

Comentarios 1

En aquellos primeros días de septiembre de 1948, calurosos, como era de rigor, Antoñito acudió de la mano de su padre a los actos de la flamante Fiesta de la Vendimia. Contaba el niño con tan sólo 11 años, pero aquel fotograma tan familiar y entrañable quedó en su memoria para siempre. Seguramente lo recree o lo vuelva a pasar, como la película favorita de uno, en ciertas ocasiones. Como él, muchos serán los jerezanos que mirarán atrás y abrirán el álbum de la memoria con el libro 'Gloria y ocaso de la Fiesta de la Vendimia' (EH Editores), obra de aquel pequeño, ya hoy sin diminutivo, Antonio Sanz Zamorano, que se presentará el viernes 17 de junio, a las 21 horas, en la Escuela de Hostelería.

La obra tiene su origen en la preparación de una conferencia para la Academia San Dionisio sobre Alberto Durán Tejera en enero de 2009, que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento y encargado de organizar los actos de aquella cita festiva. "Entonces, tras ponerme en contacto con distintos colaboradores de Durán, ya que yo estaba en mi mundo del magisterio y no en el de las bodegas, me picó la curiosidad. Tenía parte del trabajo hecho, ya que había investigado mucho sobre Alberto y ahí estaba gran parte de las cosas de las Fiestas. Fue comisario de las mismas durante 20 años", cuenta Sanz, que asegura que no existe una obra de este calibre, tan sólo las noticias publicadas en los periódicos jerezanos.

Casi dos años de elaboración con la recopilación de fotografías, carteles, documentos, muchísimas anécdotas, que ha contado además con colaboraciones, entre otras, como la de Juan Luis Bretón, quien fuera gerente del Grupo de Exportadores del Sherry, entidad que patrocinó las Fiestas desde 1956 hasta la desaparición del acontecimiento en 1990, y sucesor en el cargo de Durán.

Un repaso por 37 años de historia (ya que para Antonio las Fiestas se acabaron de verdad en 1985, las siguientes ediciones serían "muy light"), cada uno de ellos dedicado a un país o ciudad. Una anécdota: la corporación canadiense invitada en una edición quiso regresar tras comprobar el calor que hacía por estos lares. Los convencieron, pero a cambio ellos invitaron a los responsables de las Fiestas a Canadá y su frío característico.

"Quiero -dice Sanz- que la gente que vivió esta Fiesta la recuerde y que las nuevas generaciones se acerquen a un acontecimiento que fue importante para Jerez, y para la prosperidad del negocio del vino". Una celebración surgida de la imaginación de un grupo de jerezanos independientes, ilusionados por la cultura y por dar a conocer nuestros productos. Nada de políticos, ni bodegueros, el Ayuntamiento "prestaba sus medios. Hizo lo que tenía que hacer". Todo se fue desarrollando bien, "hasta que todo se politizó, hubo problemas en la elección de las reinas, huelgas en el sector..., no se veía bien a los bodegueros. Llegó Pedro Pacheco y fue el final. El ocaso. Se la cargó. Suspendió la Feria de Septiembre en 1980, que acompañaba a la Fiesta".

Antonio, que fue primero concejal de Cultura y luego de Educación desde 1972 a 1979, confiesa que mientras preparaba el libro, pensaba que un acontecimiento así, "jamás se recuperaría, aunque me gustaría que el deseo de los jerezanos fuera volver a organizarla".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios