Los Hermanos Oligor cierran el ciclo de teatro del año

  • El Villamarta acoge esta semana 'La tribulaciones de Virginia'

Los Hermanos Oligor son capaces de envolver una historia de amor en la magia de una barraca de feria. Esta fascinante envoltura se ha apreciado en su espectáculo 'Las tribulaciones de Virginia', un montaje en pequeño formato donde el escenario del Teatro Villamarta se ha transformado en una carpa circense. En ella sólo caben 50 espectadores para cada una de las funciones realizadas desde el pasado jueves hasta ayer.

'Las tribulaciones de Virginia' pertenecen a una de esas "pequeñas perlas" de las cinco programadas en el Ciclo Diverso Teatro. Si esta oferta singular se inició el pasado mes con el monólogo 'Mejorcita de lo mío' de Pilar Gómez, en esta segunda propuesta el registro es completamente diferente.

Con los Hermanos Oligor, unos toldos delimitan en el escenario un espacio circular, donde unas gradas dan asiento a 50 personas. Queda una pequeña pista y, al fondo, aparece una gran máquina que se transforma a lo largo del espectáculo. En esa especie de barraca de feria, similares a las que se exponía a las falsas sirenas, siamesas y otras rarezas naturales, aparece un recinto salpicado de herramientas y cachivaches entre los que el público husmea en espera de que le den paso.

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