Houellebecq debuta como artista plástico en el Palacio de Tokio de París

Michel Houellebecq, figura francesa de la literatura contemporánea, debutó ayer como artista plástico en el Palacio de Tokio de París, donde propone una megainstalación con obra propia y de algunos de sus mejores amigos.

Bajo el título 'Rester vivant' ('Seguir vivo'), cargado de nihilismo, poesía y humor, el autor de 'Sumisión' (2015) utiliza 2.000 metros cuadrados para mostrar su idea del mundo actual, del deseo y del amor supremo.

En dieciocho salas construidas e iluminadas minuciosamente según sus designios, el también fotógrafo, cineasta, actor y cantante ha creado una instalación visual y sonora total. La fotografía, que practica desde hace décadas, primero como soporte del universo físico de sus novelas, es solo una pequeña gran parte del conjunto, abierto al público hasta el 11 de septiembre próximo.

En 2014, en un pequeño espacio en París, ya expuso muchas de ellas: su premonitoria visión de Europa y de Calais, los bellos y desoladores paisajes de España y de Francia, las naturalezas exóticas destruidas por la mano humana o las promesas turísticas de falsos mundos ideales.

Lo nuevo, además de sus fotos eróticas, a las que dedica una pieza envuelta en piel de pantera, es el minucioso diseño de muros, salas, dimensiones, alturas, contenidos, luces y colores para ordenar en ellos los más variados géneros artísticos.

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