Importancia social y sanitaria de la diabetes mellitus

  • La Academia, hoy

SE estima que alrededor del 10% de la población padece diabetes en España y que, aproximadamente, el 30% se halla sin diagnosticar; esta elevada prevalencia está en continuo incremento debido, fundamentalmente, a la elevada presencia de obesidad.

El abordaje de la población con diabetes requiere organizar y dotar con los recursos necesarios al Sistema Sanitario Público para abordar tanto la prevención como la atención a pacientes considerando las expectativas de los profesionales y el desarrollo mantenido de la actividad investigadora.

La creación de Planes Integrales de Diabetes permite establecer un análisis de la situación y el desarrollo de estrategias orientadas a la mejora de las actividades relacionadas con la diabetes como prevención, organización asistencial, educación diabetológica, asociaciones de pacientes, comunicación, formación e investigación.

Las Sociedades Científicas y el Sistema Sanitario Público, en las diferentes CCAA, están adoptando medidas relacionadas con los problemas crónicos de salud, en general, y de diabetes, en particular. Iniciativas como la elaboración de la Estrategia para la Diabetes del Ministerio de Sanidad y Consumo y la Federación Española de Diabetes junto con los Planes Integrales elaborados por las distintas comunidades autónomas suponen un método acertado para abordar la diabetes de forma efectiva, es decir, con orientación multidisciplinaria y global.

El reto actual consiste en desarrollar sistemas que permitan la evaluación de los resultados obtenidos con tales programas y estrategias. No sólo del grado de ejecución de las medidas propuestas, sino también y sobre todo, de los resultados finales en salud, es decir, de la reducción de la incidencia de diabetes y de sus complicaciones y de la mejora en la calidad de vida de las personas con diabetes.

En las actividades preventivas destaca el cambio en el estilo de vida basado en una alimentación equilibrada -tipo mediterránea-, actividad física frecuente y abandono del tabaco. Estas propuestas, de evidente beneficio para la prevención y control de otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, requieren acuerdos y directa participación de las Instituciones Públicas y agentes sociales. Numerosos factores influyen en la implantación de un saludable estilo de vida, entre otros, los programas educativos con escaso contenido en hábitos saludables, la publicidad de los alimentos no recomendables y de actividades sedentarias, la industria alimentaria y la política de precios de los alimentos, el diseño urbanístico de las ciudades que no suele favorecer la actividad física y las desigualdades sociales, que evidencian la estrecha relación existente entre estatus socioeconómico y cultural bajo y estilo de vida no saludable.

Todas estas cuestiones serán analizadas en mi exposición esta tarde en la Real Academia de San Dionisio a partir de las 20.30 horas, a cuyo acto les invito a asistir.

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