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Incruentos organismos cromáticos

EXISTEN artistas cuya experiencia creativa se fundamentan en una libre manifestación de circunstancias, ajenas por completo a las referencias establecidas. Se trata de auténticos llaneros solitarios en medio de un arte que ofrece demasiadas connotaciones parecidas. María Acuyo es una pintora que forma parte de la pléyade de importantes artistas que existen en Granada y que están dando mucha, pero que mucha, categoría a la creación artística contemporánea. Nosotros la hemos visto en varias comparecencias colectivas y hace poco en la galería antequerana Casaborne, también hemos comprobado su trabajo en su estudio en ese nuevo Bateau-Lavoir que es la antigua Azucarera del Genil en el granadino Puente de los Vados. Ahora, en un paso adelante en su carrera, llega hasta la granadina Sandunga, esa Factoría Almagro, auténtico centro impulsor y aglutinador de la mayoría de las intenciones artísticas que ocurren en Granada.

La pintura de María Acuyo es verdaderamente personal. Su obra se nos presenta con la máxima pulcritud compositiva. Un campo de color blanco sirve de escenario para toda una galería colorista de formas sin forma que generan las más imprevisibles y variadas emociones. La artista que, además es licenciada en Farmacia, conoce de primera mano los más diferentes organismos. Por eso esa naturaleza orgánica que transcribe su personal trabajo nos recuerda las visiones imposibles que se observan tras las lentes de un microscopio. Celularios, vísceras, entres biomórficos desposeídos de su incruenta existencia y ajenas a su realidad corporal nos sitúa en un cromático juego de posiciones, donde el color y su misteriosa yuxtaposición crea un organismo vivo que lejos de repeler, atrae y abre perspectivas siempre llenas de luminosidad, color e intensidad sensorial. La exposición de la galería Sandunga nos plantea ese cúmulo de sensaciones cromáticas, de imposibles formas llenas de sensualidad que es la rigurosa pintura de una artista que estructura una obra sin referencias y que envuelve absolutamente desde sus sabias estructuras compositivas. María Acuyo es una pintora muy a tener en cuenta, una artista diferente poseedora de un lenguaje ajeno a modas y lleno de la intensidad creativa.

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