CINE

Incursión en el narcotráfico

  • La película de José Luis Cuerda 'Todo es silencio', con guión del escritor Manuel Rivas, se ambienta en el pleno auge del tráfico de drogas en la Galicia de los 70

En lo que va quedando del cine español, víctima de la crisis, de un modelo de financiación que ya no funciona y de un gobierno que como pasa con toda la cultura nacional no es una prioridad de nuestro gobierno manostijeras, se están imponiendo los jóvenes. Ahí están el caso de un Amenábar silencioso desde Agora y el reciente fenómeno de Lo imposible, que demuestra el axioma que en tiempos difíciles los filmes de catástrofes funcionan como catástrofes. Pero aún hay sitio para una generación de cineastas que aparecieron entre los años 60 y 70 y se han convertido en los clásicos actuales de nuestra debilitada industria. Es el caso de José Luis Cuerda, albaceteño de pro, que se ha convertido en uno de los grandes corredores de fondo del cine español.

Cuerda forma parte de este grupo irrepetible que echó los dientes profesionales en la televisión española de finales del franquismo, con compañeros de promoción como Pilar Miró, Mario Camus, etc. Rodó unos 500 programas, incluyendo documentales y reportajes. En 1977 llamó la atención haciendo una versión para la pequeña pantalla de la novela de Sábato El túnel. En 1982 salta al formato cine con Pares y nones, una comedia realista incardinada en el movimiento de la comedia costumbrista de moda en aquellos años. Fue el inicio de una de sus patas en su trayectoria, más realista y melodramática, con títulos como Mala racha, La viuda del capitán Estrada, La lengua de las mariposas o Los girasoles ciegos. Pero la otra es más interesante, con un sentido del humor absolutamente surrealista que surgió en 1982 en el mediometraje televisivo Total y estalló en obras inclasificables como Amanece que no es poco o Así en la Tierra como en el Cielo. Unas obras maestras que han tenido descendencia en gente como Joaquín Reyes, otro ilustre albaceteño que se confiesa deudor de su mayor José Luis Cuerda. El director consiguió aunar estas dos tendencias en su obra maestra, El bosque animado, adaptación de Wenceslao Fernández Flórez que es una de las mejores películas españolas de los últimos años. Y además, no olvidemos su papel de puente generacional al haber sido el descubridor de Alejandro Amenábar, al ver uno de sus cortos que le llevó a producir sus primeras y deslumbrantes obras.

Hoy, Cuerda regresa con el estreno del film Todo es silencio, en el que se reencuentra con el escritor Manuel Rivas. Hace trece años el cineasta rodó uno de sus mejores títulos, La lengua de las mariposas, versionando para el cine uno de sus relatos, y ahora le ha convencido para que le escriba un guión original, ambientado en la Galicia natal del novelista en los años 80, en la época del auge del narcotráfico. El reparto mezcla nuevos valores como Quim Gutiérrez, Miguel Ángel Silvestre y Celia Freijeiro con veteranos como Juan Diego o Chete Lera. Ellos nos contarán cómo dos amigos se reencuentran después de casi 20 años sin verse. Uno es un policía que regresa a su pueblo natal para ver cómo las viejas redes de contrabando gallegas se han reconvertido para distribuir drogas. Allí se topa con el que era su mejor amigo, convertido en la mano derecha del jefe de la red y amante de su madre. Además, el policía descubre que su primer amor es ahora la chica de su amigo con la que ha tenido un hijo. Todo es silencio se estrena tras haber inaugurado el último Festival de Valladolid.

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