Innovación para aportar valor añadido al arte en la "ciudad de los museos"

Contaba José Lebrero, director del Museo Picasso Málaga, que una profesional italiana que visitó recientemente la pinacoteca le aseguró que fuera de nuestras fronteras ya se define Málaga con la palabra museos pegada como un binomio, tanto como pueden ser el Sahara y el desierto. En este panorama de "museomanía" instalado en la ciudad, entre las múltiples ofertas y competencias que también suponen retos de mejora, la innovación se postula totalmente necesaria. "Renovarse para no quedar obsoleto como entidad social, incapacitada para responder a la demanda de unos clientes que tiene que seducir", comentó Lebrero. Sobre las nuevas posibilidades que brinda la tecnología en instituciones culturales giró la conferencia-coloquio organizada por el Grupo Joly y Telefónica y ofrecida el jueves en el Museo Picasso.

Bajo el título Lograr la experiencia inesperada. Innovar en el museo, Lebrero expuso su particular mirada de gestor cultural desde la experiencia que dan los 12 años de historia de la pinacoteca que dirige y del "territorio muy favorable" que supone la marca Picasso. "Llama la atención que en poco más de una década Málaga se ha convertido en un destino vacacional de moda y empiece a conocerse turísticamente como ciudad de los museos", consideró y matizó que esa atención se convierte en "inquietud" ya que "muchos museos en España se enfrentan hoy a todo tipo de crisis". Por ello, hay que hacerse preguntas sobre el futuro de la institución, si ha quedado desfasada y vive "a espaldas de las necesidades de la ciudadanía".

Lo que el director del Museo Picasso clarificó es que "la historia del arte construida gracias a obras maestras se desvela hoy como insuficiente referente para comprender lo que pasa en el mundo, el museo tiene que bailar con dos novias a la vez, una el valor cultural y otra el económico", subrayó. Y las misiones originales del museo, conservar, valorizar y enriquecer el patrimonio, son superadas por el papel social y el valor simbólico que tienen estas entidades. "Se plantea un dilema, preservar la historia, responder a sus obligaciones patrimoniales, de conservación, protección, ordenamiento, registro, jerarquía o bien renovarse", expuso Lebrero. "Creo que el reto es seguir respondiendo positivamente a ambas misiones, preservar innovando, articular lo viejo con lo nuevo", agregó.

El director del Museo Picasso destacó que la revolución que están viviendo actualmente los museos es "la de sus públicos". "Ignorado hasta antes de ayer, el público se ha convertido en una especie de piedra Rosetta para el museo, que explica, mueve o justifica". Y para satisfacer las nuevas maneras de acceder y dialogar con el arte, para dar respuestas a un público que lo encuentra todo arrastrando el índice por una pantalla, sería conveniente cambiar el discurso. "Las tecnologías digitales pueden aportar valores añadidos a la experiencia del museo", consideró Lebrero.

Eso sí, "el proceso de renovación e innovación exige equipos multidisciplinares y demanda una voluntad desde este tipo de instituciones de buscar nuevos aliados", subrayó Lebrero. "Exhibir el objeto confiando en que sea capaz sin ayudas adicionales de conocimiento de llegar al público es algo que quizás ya no podemos permitirnos en los museos", señaló. Y, como explicó en su conferencia, "en una sociedad saturada por la exposición -en el siglo XXI se expone todo en todos los lugares-, con nuevos modos de vida colectiva, parece indispensable la mutación. Nuevos tipos de empresas, culturas diferentes de trabajo, otras formas de intimidad y modos experimentales de creación interdisciplinar. La ciudad cambia y sus modos culturales mutan".

En la era del turismo, "la competencia por ganar público, la reputación mediática o la instrumentación política hacen, por ejemplo, insuficiente que el museo limite su presencia digital a ofrecer una página web". Hay que ir más allá, consideró Lebrero, y mostró a los presentes cómo la alta tecnología se puso al servicio de un espacio de interpretación del Museo Beyeler de Basilea (Suiza). Esta pinacoteca, dedicada a grandes clásicos modernos como Picasso, Giacometti o Gauguin, tiene una sala que se puede considerar "una experiencia inesperada para el visitante", un plus que trasciende de la lectura de las cartelas y la observación de las magníficas obras.

Lebrero explicó que el público puede interactuar y enseñó el libro interactivo que poseen para conocer mejor el mundo de Gauguin. "Esto provoca inmediatez y es un buen ejemplo del proceso de innovación y de cómo las tecnologías pueden incoporar valores añadidos al arte". También explicó que se demuestra fácilmente que si en una sala se pone un vídeo, una fotografía y un cuadro pintado, el público joven en lo primero en lo que se centrará será en el vídeo. Quizás porque es el lenguaje que más le llega, que mejor conoce.

En cuanto a la presencia en Internet, Lebrero aseguró que "el museo tiene cada vez menos control de los contenidos digitales que publica sobre sus colecciones, las redes ya no son lineales. Las maneras convencionales de mediar el hecho artístico han quedado sobrepasadas por el impulso comunicativo, violento y radial de un sistema caótico de distribución y redes digitales". Y esta forma de estar en el mundo también ofrece públicos diversos. "El público presencial, el virtual, las audiencias remotas, los turistas, los residentes, los jubilados van por delante, marcan caminos de trabajo a las instituciones, en una sociedad digital en la que la participación es ya factor constituyente del sentido y la razón de ser de este tipo de instituciones".

Ante sí, por tanto, el museo tiene retos interesantísimos en los que trabajar duro. Y el director del Museo Picasso quiso apuntar algunos ejemplos. "Crear espacios de trabajo colectivos para pensadores, explorar perfiles innovadores para formar a profesionales más allá de la figura recurrente del community manager, acceder y organizar plataformas de conocimiento para las audiencias remotas, lograr prescriptores en las redes sociales y mejorar la gestión del conocimiento generando contenidos digitales novedosos". Por esas caminos transitará el arte y no habrá mucho que esperar para verlo y vivirlo.

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