Instinto salvaje en escala de grises

  • La jerezana Berenguela Domecq-Zurita inaugura el jueves en González Byass su primera exposición de dibujo. Una muestra de técnicas propias y un vendaval de emociones liberadas

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Como una mujer desgarrada por los efectos de una tormenta de desamor, la pintora y dibujante jerezana Berenguela Domecq-Zurita ha abierto una jaula habitada por pura creatividad, pasión y el ansias de mostrar. Ha dejado libre esas ganas de contar con lápices en escala de grises una vocación descubierta en la adolescencia -por la que se ganó una matrícula de honor-, que retomó años después y que ahora se manifiesta en forma de exposición. Una cita que supone su bautismo en el mundo del arte, un estreno que alberga más de 40 piezas con una amplia temática de series desde las más tradicionales, a las más abstractas. Árboles con carácter y fuerza, "impresionantes o que tienen algo especial", y olivos que son un chivato de la atracción de la artista por la biología. O cristales rotos, fragmentos de roca que aparentan lo que no son. Es la realidad a modo de trampantojo o similar.

La muestra, cuya inauguración será el próximo jueves, 14 de noviembre, a las 20 horas, en la Sala de Arte Tío Pepe de González Byass, se podrá visitar hasta el 20 noviembre, de lunes a viernes de 19 a 21 horas y sábado y domingo de 12 a 14 horas. "En estos momentos -asegura la dibujante- tengo una fuerte ebullición interior y tengo muchas cosas que sacar de dentro. Así que no paro, la variedad es total". Esta exposición se lleva gestando "desde hace bastante tiempo", y a ella ha dedicado muchas horas de trabajo la jerezana, así como la excedencia de su trabajo en Madrid, donde reside junto a su familia. "Tenía que intentarlo, por lo menos, probar. El grueso de lo que se va a ver el jueves es el fruto de un año de trabajo. Es un examen en toda regla, no sé lo que voy a provocar en el público". A este respecto, la autora reconoce ser autodidacta, "las técnicas son mis técnicas, las que me salen de dentro y no sé se si ajustan a lo correcto, aunque a mí me han funcionado. Hago lo que siento y no sé si lo que siento está bien. Soy perfeccionista. Expongo lo que considero oportuno. Me guío bastante por el instinto", dice esta fan de Durero, que "como dibujante era un genio, para mí, de los mejores".

La próxima meta será exponer en la capital de España, "y es que de una idea surgen dos. A veces se hace agobiante porque no voy tan rápido como quisiera. Hay momentos en los que tengo que cortar", cuenta Domecq-Zurita, fruto de un padre, Manuel, que es "un excelente dibujante", y una madre, Carmen, "con una grandísima sensibilidad por la creación".

Y desatado el animal, la artista espera seguir sacando de su pozo interior toda la creación posible, siempre guiada por este instinto casi salvaje e inagotable.

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