"Investigar es algo similar a salir de caza, una sublimación de ese instinto"

  • Ian Gibson presenta en Sevilla 'La berlina de Prim', Premio Fernando Lara de Novela · Para su autor, el libro no es sólo una historia sobre el asesinato del político, sino también "una reflexión sobre España"

Para un estudioso como Ian Gibson, a quien se aprecia por su talento y sensibilidad como investigador volcado en las biografías de Federico García Lorca, Salvador Dalí y Antonio Machado, y que trabaja actualmente en la semblanza de Luis Buñuel, era "una cosa rara" adentrarse en los recovecos de una ficción, y el propio autor admite que todavía se pregunta "por qué he hecho este libro". Pero La berlina de Prim, editada por Planeta,la obra con la que este hispanista ganó el Premio Fernando Lara, pertenece a la categoría de los proyectos cautivadores que van tomando forma en la mente de su creador sin que éste pueda plantear resistencia.

El argumento arranca cuando Patrick Boyd, "un periodista londinense, medio español, medio irlandés", se traslada a España con el propósito de desvelar algunos de los interrogantes que rodean el asesinato de Prim. Pero el germen de aquella trama fue distinto: Gibson empezó a abstraerse en una posible narración tras una visita al Cementerio Inglés de Málaga, "un jardín botánico maravilloso donde está enterrado el padre de mi protagonista, Robert Boyd, un irlandés fusilado junto a Torrijos en la playa de San Andrés de Málaga. A mí me conmovió profundamente como irlandés ver su tumba. Fue el primer enterrado en aquel sitio, porque antes dejaban los cadáveres de los viajeros y los protestantes en la playa y las olas se encargaban de llevarse los cuerpos. De ahí nació la idea de escribir una novela, aunque luego aquella historia fue desviándose hacia una investigación, la de la muerte de Prim". Aunque Gibson asegura que no domina "en profudidad" la personalidad del militar y político, "no se le conoce en toda su dimensión, y espero que salga la gran biografía sobre él", al investigador le asombraban algunos rasgos: "Era un hombre de una enorme valentía, con celebridad en Europa, con gran carisma, algo llamativo porque hoy necesitamos a líderes políticos carismáticos. Y me fascinaba investigar en el sumario de un asesinato que nunca fue resuelto y ver si descubría algo".

Pero para el autor, su creación no versa únicamente sobre aquel asesinato, "que fue un magnicidio atroz, sino que también propone una reflexión sobre España: habla de la España de entonces, de la de hoy y de la que podría llegar algún día, por la que asoman conflictos y discrepancias que están hoy aún, esas divisiones que hay en un país que nos gustaría más unido, metido en Europa, más culto y floreciente".

El periodista Jesús Vigorra, que acompañó a Gibson en la presentación de su último libro junto a la directora de la Fundación José Manuel Lara, Ana Gavín, y Juan Manuel Castro, de la Fundación Axa, el escritor da sentido a "la palabra guiri en su acepción más noble, que consiste en ir con los ojos abiertos, con interés por descubrir el origen de las cosas. Puede que tú hayas pasado por un sitio y no te preguntas nada sobre él, pero Ian sí lo hace, ir andando con él es ir aprendiendo". El lector de La berlina de Prim, añade Vigorra, "puede saber, por ejemplo, detalles de Mateos Gago, que aquí es un personaje de la novela" o también del abuelo de los Machado, Antonio Machado Núñez, para Gibson "un hombre extraordinario, médico, viajero, hombre de idiomas, darwinista, cuya mentalidad chocó con los clérigos de su época".

Como señala Gibson en el epílogo de su novela, pocos son los madrileños que saben del lugar donde fue disparado Prim, en el que no hay colocada ninguna placa; en el puente de Alcolea, en Córdoba, ningún monumento rememora a los casi mil hombres que perdieron su vida "en la cruenta batalla que significó el triunfo de La Gloriosa y la posibilidad de que España tuviera democracia. Hay quienes dicen que este país es amnésico y reacio a afrontar su historia. Quizás no se equivocan", concluye en las páginas de su libro el dublinés, que ayer ofreció una explicación a ese olvido y ese rechazo a mirar atrás. "Lo que ocurre es que España ha vivido a salto de mata, no ha habido estabilidad. Y ahora sí hay, hoy hay muchísimos jóvenes investigadores españoles produciendo obra, pero también estamos en esta crisis terrible que lo está cambiando todo. Y en el mundo hay decenas de miles de hispanistas, porque este país es un yacimiento, que ofrece capas y capas para estudiar", observa.

Uno de los trabajos en los que se ha basado Gibson para su ficción es Los asesinos del general Prim (aclaración de un misterio histórico), que publicó Antonio Pedrol Rius en 1960. El especialista pudo consultar el sumario que se redactó en torno al asesinato de Prim, pero hoy aquel documento "está destrozado, porque estuvo años en sótanos. El estado es espantoso, las humedades han hecho que la mitad sea ilegible".

Para Vigorra, Gibson es un enamorado "del dato preciso, algo que ha transmitido en esta novela a su personaje principal. Ese periodista que llega a España para investigar tiene mucho de él, yo creo que allí ha cogido muchos elementos de sí mismo, de su manera de trabajar cuando está con una biografía. Aquí está esa constante búsqueda, en hemerotecas, en la Biblioteca Nacional, de la información que pueda ser relevante para el tema en el que está embarcado". Gibson ahonda en esa impresión: para él, "investigar es una sublimación del instinto de la caza, del instinto cinegético. Cuando empiezo un trabajo, voy en busca de alguna revelación, es como si saliera de caza. Pero no lo haría si no existiese la posibilidad de publicar, de hacer llegar a tus lectores lo que descubres".

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