Isaac Albéniz visto por Carlos Murciano

  • La Academia, hoy

DESDE hace algunos años esta Real Academia cuando llega el otoño celebra ciclos musicales, la mayor de las veces para conmemorar a algún autor como ocurre en este año, con motivo del Centenario de la muerte, acaecida en 1909 en Cambo-les-Bains, de Isaac Albéniz.

El niño prodigio que con cuatro años va a debutar en el Teatro Romea, de Barcelona, y que desde los trece años va a protagonizar varias escapadas, primero a El Escorial, luego a Andalucía donde en Cádiz se embarcará rumbo a América para recorrer Argentina, Uruguay, Cuba, Brasil, Puerto Rico y Estados Unidos donde llevará una vida dedicada a la música, una vida complicada y azarosa dada su juventud.

Una vez vuelto a España viajará a Liverpool y a Londres, y más tarde a Leipzig donde estudiará con Jadassohn y Reinecke, haciéndolo después por toda Europa siguiendo a Liszt. En 1883 se establece en Barcelona y encuentra a Pedrell que influye grandemente sobre él interesándole por la composición de raíz española.

De aquí en adelante, Isaac Albéniz se irá convirtiendo en una de las máximas figuras de la música española. Uno de los creadores del nacionalismo español, y el gran impulsor de una escuela española de piano.

Para hablarnos de todo esto, y para hacer un recorrido musical con selecciones de su obra, vuelve a nuestra tribuna académica el poeta Carlos Murciano, miembro de Número de esta Real Academia que es un gran conocedor de la obra de Albéniz y de otra parte, un experto musicólogo cuya presencia, año tras año, en este "Otoño musical" se ha convertido en una cita obligada, ya que su gran sensibilidad poética se inscribe en el mundo de la música, diría yo que con una extraordinaria capacidad docente y clarificadora.

Son un deleite los recorridos a que Carlos Murciano nos tiene acostumbrados, acompañando a Verdi, Haendel, Schubert, Beethoven y tantos otros, como lo será, sin duda en este año, trayéndonos al autor de la Suite Iberia, donde en el libro cuarto, junto a Málaga y Eritaña, estará también presente Jerez.

En esta tarde tendremos ocasión de asistir a una lección musical de este poeta, trabajador infatigable, de una continuidad sin sobresaltos, que posee un entendimiento serio, sereno y auténtico de la poesía. Veremos, esta tarde, como Carlos Murciano no frivoliza el oficio de poeta, sino que nos traerá la figura y la música de Isaac Albéniz con una sencillez y una precisión propias de quién conoce el temblor humano del espíritu y también sabe de su clarísimo misterio.

Todos los que con nosotros quieran esta tarde conmemorar a Isaac Albéniz, en el Centenario de su muerte, están convocados a las ocho y media en la sede de la Academia, calle Consistorio 13.

Francisco Fernández García-Figueras

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