Centro de Estudios Históricos Jerezanos. Fco. Antonio García Romero y Eugenio J. Vega Geán

Jerezanos en el olvido

  • Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, conocido como 'Cardenal Herrero'

UNO de nuestros más ilustres paisanos del siglo XIX y principios del XX fue sin lugar a dudas Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros. Abogado, autor dramático, poeta y sacerdote. El mismo que fuera conocido por la historia como el Cardenal Herrero.

Nació en Jerez en la calle Bizcocheros el 20 de marzo de 1822 donde discurrió su infancia y adolescencia. Acabados sus estudios medios marchó a Cádiz para cursar los estudios de Filosofía y, posteriormente a Sevilla, en cuya Universidad se doctoró en Derecho Civil y Canónico con uno de los mejores expedientes académicos de aquellos tiempos. A los veinte años de edad ya ejercía como abogado en Sanlúcar de Barrameda y Jerez.

Como eminente jurista ocupó las plazas de Juez y de Fiscal en nuestra ciudad, así como en Sanlúcar de Barrameda y Morón. Ya desde su época de estudiante destacó también en las facetas de periodista en el Heraldo de Sevilla. Autor dramático y poeta, llegó a estrenar con gran éxito en diversos escenarios españoles sus dramas: Don García el calumniador y, el Conde de Fernán González (1842). Otras obras suyas publicadas en su tiempo fueron: Sermón panegírico del glorioso mártir San Dionisio (1860), Los españoles pintados por sí mismos y Poesías religiosas (1888). En 1854 obtuvo la Gran Cruz de Jerusalén, siendo recibido además como Caballero de la Real Maestranza de Sevilla.

En 1856 estando destinado como Juez en Morón de la Frontera se desató una terrible epidemia de cólera que llevaría a la tumba a decenas de miles de personas en toda Andalucía. En Morón la mortalidad fue terrible (también lo fue en Jerez) y Sebastián Espinosa vio morir allí a muchos de sus mejores amigos. Él se mantuvo libre del contagio, pero aquella dramática experiencia le hizo meditar profundamente sobre el sentido de la vida. Por esta causa y cuando contaba 34 años de edad, decidió abandonar su brillante carrera como jurista e ingresar en el Oratorio de San Felipe Neri de Cádiz como novicio. En ese momento quemó todas sus poesías y obras dramáticas y desde entonces solamente escribió poemas y versos de temas religiosos.

En 1860 fue ordenado sacerdote y al año siguiente fue nombrado Rector del Seminario Diocesano de Cádiz, puesto en el que permanecería durante tres años. En 1964. Sebastián Herrero vuelve de nuevo a Jerez, esta vez como canónigo de la iglesia Colegial, regresando a Cádiz en 1866 para ocupar ese mismo cargo en su Catedral. Un año más tarde viajó a Roma donde pudo conocer personalmente al Papa Pío IX a quien dedicó algunos de sus poemas. En Cádiz permanecería hasta 1876, año en el cual fue elevado a la prelatura para ocupar la vacante del obispado de Cuenca. Al poco tiempo cayó gravemente enfermo teniendo que abandonar su silla episcopal hasta su total curación varios meses más tarde.

Una vez completamente restablecido, el Papa León XIII le nombró Obispo de Oviedo, ocupando posteriormente las sedes de Vitoria y Córdoba. En esta última ciudad ejercería su función pastoral durante quince años dejando una huella imborrable. Una calle junto a la Mezquita Catedral donde está la capilla de la Virgen de los Faroles, antes llamada Puerta del Perdón, permanece rotulada con el nombre de Cardenal Herrero.

En 1898 fue nombrado Arzobispo de Valencia y en 1903 sería elevado a la dignidad de Cardenal, asistiendo por tanto al Cónclave en el que fue elegido el Papa Pío X. Pocos días después de su regreso de Roma, Sebastián Herrero fallecía en Valencia, concretamente el 9 de diciembre de 1903 a la edad de 82 años, siendo enterrado en la Catedral de esa ciudad, donde aún permanece su sepultura. A su muerte el Ayuntamiento de Jerez acordó en sesión plenaria hacer constar su condolencia por tan sensible pérdida y rotular la calle Bizcocheros con el nombre de Cardenal Herrero. En 1979 el Ayuntamiento jerezano devolvió a la mencionada calle su antiguo nombre. Desde entonces y, a pesar del crecimiento de nuestra ciudad y la apertura de centenares de calles nuevas, quizá por ignorancia o falta de interés, ninguna Corporación rotuló ninguna otra calle con el nombre de Cardenal Herrero, permaneciendo su nombre, figura y obra en el más absoluto de los olvidos. Hemos de decir que, el entonces párroco de San Pedro elevó a la alcaldía un escrito solicitando se le devolviera el nombre de Cardenal Herrero a la calle Bizcocheros, o en su defecto que alguna otra vía de la ciudad fuese rotulada con el nombre de tan insigne hijo de Jerez, obtuvo la callada por respuesta. No es aventurado pensar que si este ilustre hijo de Jerez en lugar de religioso hubiese sido algún político con infinitamente menos mérito pero de ideología cercana a la de nuestros regidores, sin duda, una avenida ostentaría su nombre.

Recientemente un libro del que es autora María Elena del Río, publicado por la Diputación Provincial de Valencia y titulado: Vida y escritos de Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros, recoge su vida y obra tanto como prestigioso jurista, como escritor y sacerdote de vocación tardía. Creemos que sería de justicia reponer en el nomenclátor callejero de nuestra ciudad a este Cardenal, el único jerezano con tan alta dignidad a lo largo de toda su historia.

Jerezanos Egregios

Hace como un mes presentaba la editorial Extramuros, entre otros títulos, el bonito facsímil de Siluetas jerezanas de J. León Díaz (1897). Constituyó en su momento una continuación de la importante obra de Parada y Barreto, Hombres ilustres de Jerez de la Frontera (1875, también en la ed. Extramuros), tan usada por los historiadores. Luego vino el bueno de Eugenio Fedriani con sus Jerezanos insignes (1968), que mencionaba en sus páginas incluso al gran helenista y latinista Gonzalo Coloma (hermano del famoso Luis, y también jesuita). Y esta línea la ha seguido en la actualidad quien hoy centra la atención del lector en nuestra página, nuestro compañero del CEHJ y de la Academia, Antonio Mariscal, incansable investigador de éxito seguro en todas sus publicaciones, por ejemplo en esta a la que nos referimos: Jerezanos para la historia. Siglos XIX y XX (Jerez Fra., ed. El Laberinto, 2006).

Elaborado por los Coordinadores del Centro de Estudios Históricos Jerezanos www.cehj.org Eugenio J. Vega Geán y Fco. Antonio García Romero

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