José Antonio Carmona. Fotógrafo

A José Antonio Carmona se le conoce en Jerez por muchas cosas. Ha sido… ¡Es igual! Carmona es, a pesar suyo, fotógrafo; con todo lo que eso implica. Por eso no es de extrañar, hoy que tantos pobres de todo osan exponer o que tantos pobres permiten exponer a tantos osados, que José Antonio Carmona tuviera una importante exposición en un espacio importante. Carmona fue de los primeros que, en Jerez, en tiempos de poco, cuando aquí la cultura estaba alejada de casi todos, mostró su fotografía en una exposición de la que todavía se tiene grato recuerdo y buen regusto.

Era, pues, necesaria la exposición de Carmona en Pescadería. No defrauda a los que la esperábamos y seguimos sabiendo de la existencia de un artista que está muy al cabo de cuanto ocurre en esta actividad, mucho más de lo que otros, más vociferantes, expresan, pretenden, y, además, les dejan exponer. Me parece ésta una muestra acertada en concepción, sabia en distribución y elegante en conformación. Con esto hubiera sido más que suficiente para encontrarla interesante. Pero hay más. Nos hemos topado con una fotografía con sentido, con carácter y con solvencia; hay rigor en la elección y un atractivo y cuidado hilo argumental - a pesar de la disparidad temática - que crea una sintonía continua para predisponer a sugestivas presencias. El autor sabe mirar y escoger, aprehender una realidad, destacar sus puntos de vista y dar forma plástica con criterio artístico.

La exposición se argumenta en un testimonio incesante de momentos sacados de una realidad que ofrece muchas posibilidades. A veces el artista extrae posiciones sugestivas del entorno; otras se deja llevar por el momento que encuentra y sustrae formas arbitrarias a un medio en las que abundan muchos desarrollos para saber elegirlos. También se deja atrapar por retazos de imágenes que permiten acentuar sus contrarios. En la fotografía de Carmona - no en vano ha sido su medio de vida durante mucho tiempo - existe, también, muchos episodios noticiables, relatos notariales a los que impone una potestad informativa bellamente dispuesta.

Hay, además, algo que me parece importante y que hace a este autor diferente. Permite que la fotografía de todos los tiempos - la de los años setenta y la más inmediata - manifieste su máximo compromiso artístico. O dicho de otra manera, la buena fotografía no tiene edad; tampoco se debe a los intereses técnicos; sólo muestra los registros bien acondicionados de un arte que exige más medios que los que la técnica puede aportar.

Ya lo dice Alberto Corazón - por cierto se tendrá la oportunidad de escuchar su esclarecedor mensaje en la Sala Pescadería el 25 de junio -: "he aquí alguien que sabe mirar". Es la exposición de José Antonio Carmona. Fotógrafo, fotógrafo.

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