CINE

Justicia fuera de las leyes

  • 'Expediente Anwar' se centra en uno de los aspectos más discutibles del Nuevo Orden Mundial, las detenciones ilegales por parte de los Estados Unidos

Poco a poco, está naciendo una corriente de cine en Estados Unidos que cuestiona la presidencia de Bush, ahora que le quedan meses para retirarse. La guerra de Irak, los montajes para justificarla, y las violaciones de derechos humanos que vinieron luego, más el aprovechar la cuestión del terrorismo para establecer discutibles leyes internas, marcan un período que puede pasar a la historia como uno de los más deshonestos de la historia americana. Frente a esto, una serie de películas está alzando la cabeza y mostrando una gran capacidad de denuncia.

Así, han desfilado por nuestras pantallas títulos tan estimulantes como Leones por corderos y en El valle de Elah, aunque el pionero fue hace dos años el gran Michael Winterbottom con Camino a Guantánamo. A estas obras se une desde hoy en las carteleras españolas Expediente Anwar. Entre otras cosas, la película supone el desembarco en Hollywood de una gran promesa, el sudafricano Gavin Hood, quien dio la campanada hace dos años tras ganar contra todo pronóstico el Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa con Tsotsi. Fue capaz de derrotar películas como Feliz Navidad, Paradise Now o Sophie Scholl con su ópera prima. Hood parece ya lanzado, pues trabaja en estos momentos en la "precuela" de los X-Men, que se centra en el carismático personaje de Lobezno. Por el momento, Expediente Anwar habla de las detenciones ilegales que las fuerzas de seguridad estadounidenses pueden practicar por decisión propia en cualquier lugar del mundo, sin encomendarse a ningún tipo de derecho internacional.

La historia la escribió el guionista Kelly Sane después de discutir esta cuestión con un productor. El libreto llegó a manos de otro productor, Steve Golin, que ya demostró gustarle el cine comprometido en Babel y se lo asignó a Gavin Hood. Pensaba que la experiencia sudafricana del director, acostumbrado a los problemas sociales y donde en la era del apartheid también se vulneraban los derechos civiles a diario, sería determinante a la hora de darle el tono al film. Tras esto se consiguió un competente reparto. Al frente, dos de los más brillantes actores jóvenes de su generación, Jake Gyllenhall y Resee Witherspoon, recién salida de su Oscar por En la cuerda floja. Con ellos, los veteranos y también oscarizados Alan Arkin y Meryl Streep, a la que gustan estos filmes, como ya demostró con su periodista de Leones por corderos. El elenco se completa con Peter Sarsgaard y Omar Metwalley.

Conoceremos a Anwar, un ingeniero que nació en Egipto pero que llegó a Estados Unidos siendo un niño. En un vuelo Ciudad del Cabo-Washington desaparece. Su esposa, nacida norteamericana, y que se halla embarazada, empieza a indagar lo que ha pasado. Cuenta con la ayuda de un antiguo compañero de facultad que trabaja como asesor de un senador. El político mueve sus hilos y descubre que la CIA ha detenido al ingeniero al ser sospechoso de terrorismo, siguiendo órdenes directas de la jefa de la sección de contraterrorismo de la Agencia.

Ha sido llevado a una cárcel secreta en el norte de África. Allí, un joven analista de la CIA sufre una crisis de conciencia al ver cómo es interrogado el sospechoso, a la vez que el director de la prisión clandestina tiene problemas familiares, pues su hija repudia lo que hace y tiene como novio a un fundamentalista islámico. Todos estos personajes tendrán que tomar postura ante el tema al que se enfrentan.

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