Letanías de Grajales por la libertad

  • Espacio De la Calle inaugura una exposición del pintor jerezano llamada 'Época oscura', con claras referencias a personajes de la antigüedad y las crisis del presente

A Luis Grajales no le gustaría ser Don Quijote. No desearía romper toda la escenografía de Maese Pedro para creer que salva a Melisandra de su cautiverio. "¿Es necesario que pase esto hoy en día?", se pregunta el pintor jerezano. No tiene que volver la figura de Cervantes para 'salvar' al mundo de la crisis. Sin embargo, no estaría mal encomendarse a algunos personajes de la antigua Grecia para recuperar algo de paz. Un firme deseo que el autor quiere transmitir con su nueva exposición, 'Época oscura', que se ha inaugurado en Espacio de la Calle (calle Santo Domingo 7, duplicado).

Muy próximo siempre a la abstracción, Grajales se hace eco en esta muestra de las circunstancias sociales de la actualidad, "y de la preocupación que se hace ver con suma claridad en la sociedad que nos rodea. No me podía evadir de este problema. He querido simultanear figuración y abstracción. Es una protesta en toda regla, pero a través de lo que conozco, la pintura". Para ello, el autor ha recurrido a la antigua Grecia, donde ya se vivían los problemas del presente. "Algunos escritores inventaron figuras que hacían referencia a esas crisis económicas, políticas y sociales. Una época oscura, opaca, que llega después de tantos años de democracia", explica el pintor.

'Trigeo', 'Lisístratas para avaros y usureros' y 'Letanía para la libertad' son los lienzos en los que el pintor jerezano crea una transparencia, cortina o celosía que muestran esa abstracción, la última etapa de la obra. "Tres espacios -añade- que se desarrollan en el propio cuadro, desde el interior hasta el exterior, para crear la pintura de hoy dadas las circunstancias. Es una cuestión física, pero que llega hasta la profundidad histórica en la que nos hemos movido hasta nuestros días". De esta forma, están el fondo, que es más dispar, que en ocasiones va hacia la figuración y otras veces al simbolismo y es donde se encuentran las referencias a la antigüedad y a la crítica; el plano intermedio, una veladura repetitiva que el artista ha creado como soporte; y, por último, el primer plano, donde está la abstracción.

Crisis que se repiten como ciclos a lo largo de los siglos y para las que son necesarias personajes que 'invoquen' "esa paz que es tan necesaria, pedir a los dioses que nos la concedan. Una paz que nos han arrebatado, algo que provoca inestabilidad mental, física e incluso sentimental puesto que las personas no nos encontramos con la libertad que hasta ahora nos habían proporcionado y que nos han quitado porque nada de esto ha sido real". La colección está formada por una decena de cuadros en los que Luis Grajales ha utilizado el acrílico sobre madera o lienzo junto con otros materiales como los pigmentos de polivinilo y el grafito.

Obras irónicas que son una crítica, aunque de espacios que no pertenecen al autor, sí son historias que él ha hecho propias. La lidia, con una vaca preñada; una Diana cazadora de un elefante inerte, el traspaso de la época oscura, el 'trujamán' de Melisandra para llevar la paz de un mundo a otro.

La muestra permanecerá abierta hasta el 9 de noviembre, de lunes a jueves, de 11.30 14.00 horas y de 17.30 a 20.00 horas. Los viernes, en horario de mañana. Se puede concertar cita para otros momentos en el teléfono 607 501093.

Y así, sin querer ser Don Quijote, Grajales hace su batalla particular contra el crítico mundo contemporáneo, en lienzos inspirados por el desasosiego, que son letanías por la libertad.

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