Mano a mano entre Cádiz y Jerez en el primer sábado de la Bienal

  • El Lope de Vega celebra el compás jerezano con Moraíto, Grilo, Sordera y El Torta · Mariana Cornejo, Nano de Jerez y Rancapino participan en una gran fiesta flamenca en el Hotel Triana en el montaje 'Cádiz eterna'

"Sevilla es generosa con los otros territorios fundamentales en la historia y presente del flamenco", comentaba ayer Domingo González, director de la Bienal, sobre los espectáculos programados en el primer sábado del festival que reúne, por un lado, el compás de Jerez, por otro, la esencia de la fiesta en los patios de Cádiz y, por último, la nueva danza flamenca que se practica en los teatros de Madrid.

Jesús Méndez y Diego del Morao presentaron Jerez. La uva y el cante, un montaje que "tiene muchos matices, pero sin perder la tradición de nuestra tierra", comenta el hijo de Moraíto, que se ausentó del acto por problemas de salud. La actuación de esta noche, en el Lope de Vega a partir de las 21:00, se dividirá en cinco actos, comenzando el primero, frente a todo pronóstico, por bulerías, un palo que, habitualmente, suele servir de colofón. El espectáculo reunirá al baile, al cante y al toque a tres generaciones de jerezanos, en una combinación de la que "puede salir el duende", según Jesús Méndez -que pondrá su voz a las bulerías-, ya que son unos artistas que "improvisan siempre porque es lo que sienten. No tienen el cante por matemática". Fernando de la Morena protagonizará el segundo acto, al que seguirán Luis el Zambo, Mateo Soleá, El Torta y Enrique Soto Sordera con sus soleás y seguirillas. Moraíto y Joaquín Grilo tomarán las tablas a continuación, como preámbulo a la quinta y última parte, donde El Torta, Manuela Méndez y El Majumita se sumarán a buena parte del cartel en un acto, Gran fin de fiesta, que hace honor a su título.

En total, un elenco de más de 30 intérpretes que, como señala el director de la Bienal, mostrará "la perspectiva de todo lo que sucede en torno al cante de Jerez". Domingo González alaba además la labor de Moraíto, "el único artista capaz de juntarlos a todos", mientras que Diego del Morao, que participará al toque, destaca la trayectoria de su padre, en la que "siempre ha guardado la tradición y ortodoxia del flamenco".

El Hotel Triana, un corral de vecinos de gran tradición flamenca en el corazón de un barrio esencial para el desarrollo del arte jondo que se ha convertido en uno de los espacios escénicos más populares en la Bienal, acoge, a partir de las 23:00, el espectáculo Cádiz eterna, montaje encargado de inaugurar el ciclo Al son de las estrellas, que atenderá también los cantes propios de Extremadura y Lebrija.

La intención, explica Antonio Benítez, productor del proyecto, es trasladar hasta la vera del Guadalquivir el espíritu de las fiestas familiares gaditanas del siglo pasado, "donde se cantaba y se bailaba hasta el amanecer" y en la que la mayoría de artistas, las principales figuras de la época, estaban emparentados con la familia que organizaba la celebración, "ya fuera un bautizo o un casamiento". Basado en ese espíritu festero y familiar, el espectáculo Cádiz eterna mostrará los palos propios de estas celebraciones en el baile y el cante con las guitarras de Niño Jero y Pascual de Lorca. Chiclana, Jerez, Cádiz y los Puertos estarán reflejados en esta propuesta que abrirá por seguiriyas la compañía de Lidia Cabello, formada en el Barrio de Santa María, el barrio de Aurelio Sellés, Chano Lobato y La Perla de Cádiz, y enclave jondo por excelencia de la capital. Le seguirán las malagueñas del Mellizo y las alegrías en la voz del cantaor chiclanero Rancapino; las seguiriyas y la soleá de Juan Villar, profundo conocedor de los cantes de Cádiz; los tientos, los tangos y la soleá por bulerías de Nano de Jerez; las cantiñas y los tanguillos de Mariana Cornejo, dotada de la gracia que da la tierra. Y, el broche, como no podía ser de otro modo, se pondrá por bulerías.

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