Mark Strand entre el pasado y el futuro

  • La editorial Visor publica 'El monumento', una obra escrita en 1978 en la que el poeta reflexiona sobre el sentido de la transmisión de la cultura y la responsabilidad del individuo

Mark Strand, en 2012. Mark Strand, en 2012.

Mark Strand, en 2012. / sergio camacho

Visor publica El monumento de Mark Strand, con traducción de Dámaso López García, una obra que vio la luz en 1978 y que, según el experto, ocupa "un lugar difícil de determinar" en la producción poética del canadiense, fallecido en 2014. "El monumento se aparta formalmente del resto de su obra. Y en cierta forma se aparta de cualquier género literario conocido. Ese es uno de sus rasgos interesantes", señala López García. "Contiene elementos ensayísticos. Se inspira en Walt Whitman. Juzga el futuro desde el pasado y viceversa. Es un libro que se dirige al futuro, es un libro al que le sobra el presente, pero no le sobra el pasado. No existe en el momento en que lo lees. Recoge muchas de las inquietudes que aflorarán en La vida continua, una de sus obras mayores. La preocupación por el sentido de la vida, la vida y el fin de la vida, el nihilismo son características de su poesía y estas tienen un papel también en esta obra. La forma es única en la obra de Mark Strand, pero lo que dice, su sentido del humor, su pesimismo, su actitud, sus preguntas sobre el sentido de la vida y sobre la muerte, sus preocupaciones, todo ello es característico de él", añade.

En este libro, anota el profesor de la Universidad Complutense, Strand "se ocupa de la forma en que llega al futuro lo que se hizo en el pasado: corrige, advierte, anuncia, se desespera, se alegra, se burla, recurre a la ironía, se resigna, se impacienta, se ilusiona. Pero no solo exhibe un escaparate de actitudes de la persona, reflexiona también sobre el sentido de la transmisión de la cultura y sobre la responsabilidad del individuo y de la sociedad en ese proceso de transmisión. Y una de las cosas interesantes del libro es la unión de ambos elementos: la voz personal que interpreta y el sentido que atribuimos a los procesos de transmisión cultural".

Strand "se ocupa de la forma en que llega al futuro lo que se hizo en el pasado"El tono "conjuga la inmediatez de la carta al amigo con la reflexión del diario"

¿Qué problemas plantea la traducción de Strand? López García apunta que "el traductor vive siempre en medio de dificultades y estímulos. No hay texto ni autor sencillos. Mark Strand es un autor al que hace difícil su dicción, su universo de referencias, la variedad de sus registros. Pertenece a la tradición de Whitman, William Carlos Williams o Wallace Stevens, pero también ha leído con interés a Chéjov, a Kafka, a Nietzsche, a Octavio Paz o, sorprendentemente, al menos para escribir este libro, nada menos que a Unamuno. A diferencia de muchos de sus ilustres predecesores americanos de expresión en lengua inglesa, no se avergüenza de su filiación literaria y no le importa nada señalar sus propias fuentes intelectuales y artísticas. Sus referencias literarias son amplias y variadas, y eso hace, simultáneamente, difícil y atractiva la traducción de sus obras". Por otra parte, "más o tanto como la fidelidad, al traductor le interesa acertar con el tono. El tono de este libro conjuga la inmediatez de la carta al amigo con la reflexión que se anota en el diario. Algo que no existe en lengua inglesa y no existe en lengua española".

"No sé si hay alguien que conozca bien el mapa de la poesía contemporánea -indica el traductor-. Debe de ser inabarcable. Mucho me temo que este debe de parecerse al mapa que describía Borges en Del rigor en la ciencia, en el que el propio mapa coincidía con la realidad. Ese mapa con esa escala existe ya, pero es digital y se llama Google". En este sentido, "el lugar de Mark Strand en la poesía contemporánea es importante, pero yo no sabría calificar su importancia". "Determinar eso", añade, "nos llevaría a hablar del canon, y eso es algo de lo que nadie quiere oír hablar". En la obra del canadiense "hay siempre una reflexión que se une a la inspiración poética. Eso parece sencillo de describir, pero puede dar ocasión a poemas muy diferentes entre sí. Su poesía hace lo que hace toda buena poesía: mediante una formalización verbal concreta nos hace conscientes de nuestra condición. Nos descubre lo que no sabíamos que sabíamos".

¿Y cómo ha sido traducido Strand al español? El experto considera que "la traducción y los traductores en España tienen un nivel muy alto. La lengua española ha absorbido todo lo que ha podido de otras lenguas, y ha sido mucho. Hay lenguas que traducen, la española, y hay lenguas que no traducen, la inglesa. En la tradición literaria en lengua inglesa, el peso de las traducciones es inferior al que tienen en lengua española. La tradición de la traducción es una constante en nuestra lengua". López García ha vertido cuatro obras de Strand (y otras de autores como Virginia Woolf, Joseph Conrad y Lytton Strachey). "Siempre leo con interés otras traducciones. Españolas e hispanoamericanas. En conjunto, me parece que el trabajo ha sido satisfactorio", afirma.

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