Lectores sin remedio por Ramón Clavijo Provencio y José López Romero

Mensajes en una botella

HACE unos días los medios de comunicación se hacían eco de una noticia, que no por repetida otras veces deja de sorprendernos: el descubrimiento de un mensaje en una botella treinta y tres años despúes de que fuera arrojado al mar. El mensaje, escrito por un chico que viajaba en el velero de su padre realizando una larga ruta por el Atlántico, daba algunos detalles de ese periplo viajero que realizaba a bordo del barco Tamaris. Pues bien, más de tres décadas después alguien encontró aquella botella y picado por la curiosidad comenzó a hurgar sobre aquellos datos que le proporcionaba hasta localizar al protagonista de la historia. Como les digo, no es una historia inédita, pues con variantes se ha repetido muchas veces a lo largo del tiempo. El Pacífico está salpicado de testimonios de soldados de uno u otro bando que durante la Segunda Guerra Mundial, aislados en islas que no aparecían en los mapas, daban detalles sobre su situación. Algunos lo contaron, otros terminaron criando malvas mientras las botellas donde colocaron sus mensajes aún son empujadas por las corrientes marinas. Pero estas historias siempre han sido fuente de inspiración para la literatura. ¿Cómo menospreciar datos que te ponen frente a historias inacabadas, muchas cargadas de detalles enigmáticos, quizás propiciado por la situación de peligro inminente, o desesperación, y donde el escritor puede intervenir para terminar o recomponer una historia que bien pudo ser como la imaginamos? Ya Edgar Allan Poe se daba a conocer en el mundillo literario con el hoy famoso 'Manuscrito hallado en una botella', quizás inspirado en alguna noticia leída en el The Saturday Visitor de Baltimore, precisamente el periódico que premió la narración en un concurso literario convocado por sus editores. Más recientemente el escritor Nicholas Sparks escribiría la novela titulada 'Mensaje en una botella', luego llevada con fortuna al cine, donde una periodista trata de desvelar el misterio que se esconde tras una declaración de amor a una difunta, que encontró en la orilla de la localidad donde pasaba sus vacaciones. Y así podíamos seguir con muchos más ejemplos. Pero el misterio que se esconde tras muchos de estos mensajes que nos llegan de un tiempo pasado en una cápsula de cristal, también nos puede asaltar de otras maneras. Hay pasajes en ciertas novelas o historias llevadas a la pantalla grande, y que las más de las veces nos pasan desapercibidas, pero que son la puerta entreabierta a otras historias que nunca sabremos: ¿Cuál sería la historia de ese cadáver congelado que se encuentra Jeremías Johnson, el personaje de la novela de Vardis Fishe (luego interpretado por Robert Redford en la gran pantalla), en los parajes helados de las Montañas Rocosas, al que le quita su fusil que sería luego decisivo para su supervivencia? Hace algunos años llegué a conocer un personaje que recopilaba estas historias anecdóticas que de forma colateral nos asaltan en muchas lecturas, con vistas a un libro que no sé si llegó a publicar. Como ven, hay muchas formas de lanzar mensajes en una botella.

La esfinge. La venda. Fedra

Miguel de Unamuno. Castalia, 1987.

Con un estudio previo de José Paulino y una cuidada edición de los textos, como es habitual en la colección Clásicos Castalia, se nos presentan estas tres obras de teatro de Unamuno (piezas cortas, algunas en un acto como 'La venda'), que requieren de una revisión por parte de los lectores interesados en la literatura del insigne catedrático de Salamanca; obras en las que aborda don Miguel los problemas recurrentes también en sus novelas, como 'San Manuel Bueno, mártir' o 'La tía Tula': la crisis religiosa, la fe, la conciencia, la obsesión por la posteridad, etc. Un género, el teatro, que también tocaron los escritores del noventa y ocho, como Azorín o el mismo A. Machado en colaboración con su hermano Manuel, y cuyas obras sin embargo han quedado oscurecidas por la novela, el ensayo y la poesía de estos autores. Aunque también hay que reconocer que los esperpentos de Valle-Inclán son palabras mayores. J.L.R.

La escritura desatada

José Carlos Mainer. Temas de hoy, 2000.

José Carlos Mainer es sin duda uno de los grandes estudiosos de la literatura del siglo XX, desde la 'Edad de Plata' (libro que publicara en Cátedra) y el excelente volumen que coordinara de la 'Historia y Crítica de la Literatura Española' dedicado al Modernismo y 98, hasta los últimos movimientos literarios actuales. Su presencia, frecuente, en la Fundación Caballero Bonald no hace más que confirmar lo que decimos. En este libro, 'La escritura desatada', el lector puede encontrar un exhaustivo análisis de todas las claves del género narrativo ilustradas con toda suerte de títulos y autores. Con el subtítulo 'El mundo de las novelas', Mainer aborda todos los aspectos de la narrativa que han ocupado a escritores y tratadistas del género: la relación vida y literatura, las definiciones del género, la distintas estructuras, el espacio y el tiempo, etc. La aportación de ejemplos no sólo facilita la comprensión, sino que nos abre las ganas de leer. J.L.R.

El asedio

Arturo Pérez Reverte. Alfaguara, 2010

Confieso que no tengo una especial predilección por la obra de este autor. Tras la lectura hace unos años de 'El club Dumas' me he asomado muy esporádicamente a las páginas de otros libros suyos, y aunque he pasado momentos divertidos ninguno de ellos me dejó una especial huella. Escéptico, pues, comencé la lectura de su última propuesta, sin duda oportunista, pero tras franquear el punto y final de la extensa historia que se desarrolla casi en su totalidad dentro de los limites de la ciudad de Cádiz, noto que el libro me ha dejado un cierto regusto final formado por los numerosos momentos de literatura en estado puro que he encontrado entre sus páginas. Historias paralelas que se entrelazan con criterio, aventura, misterio, y una sólida base documental. Hasta aquí el Reverte de siempre, pero esta vez queda algo más: la magistral semblanza de una ciudad, auténtica protagonista de una buena novela. R.C.P.

Los hombres duros no bailan

Norman Mailer. Compactos Anagrama, 2009

Las colecciones de bolsillo son el último reducto donde encontrar buenas historias, que quizás en su primera edición nos pasaron desapercibidas, o a las que entre tanta avalancha editorial se nos hizo imposible prestar la atención merecida en su momento. Así, por casualidad, me topé con esta novela de Mailer, en el expositor de mi librería de guardia. Mailer, escritor con fama de egocéntrico pero también indiscutible maestro de la narrativa contemporánea, hace una incursión en la novela negra donde por encima de la acidez, dureza y violencia de algunos de sus pasajes, sorprende con ramalazos poéticos de indudable belleza. Un hombre, el escritor Tim Madden, 24 días después de ser abandonado por su esposa en el fantasmal pueblo de Provincetown, despierta con una terrible resaca descubriendo que el asiento del acompañante de su vehículo está empapado en sangre…R.C.P.

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