¡Mueran los novios!

Comedia-terror, España, 2012, 75 min. Dirección: Paco Plaza. Guión: Paco Plaza y Luis Berdejo. Fotografía: Pablo Rosso. Música: Mikel Salas. Intérpretes: Leticia Dolera, Diego Martín, Mireia Ros, Ismael Martínez, Emilio Mencheta, Àlex Monner.

Los estudiantes de Comunicación Audiovisual están familiarizados con las siglas BBC, pero no exactamente con las de la mítica British Broadcasting Corporation, sino con aquéllas que responden a la realización de "bodas, bautizos y comuniones" que, hoy por hoy, parece ser su única o más digna salida profesional.

En su tercera entrega, la exitosa franquicia zombi REC da un definitivo quiebro hacia la comedia autoparódica precisamente a partir de este modelo bbc y sus numerosos clichés de puesta en escena. Plaza y Balagueró dan una nueva vuelta de tuerca a los formatos audiovisuales de la realidad para hacer de los infames vídeos de boda, paródicos ya en sí mismos, el nuevo molde formal sobre el que desarrollar su escalada gore entre pamelas imposibles y chistes de cuñados y en un entorno cerrado (el clásico castillo mediterráneo reconvertido en salón de fiestas) que permite acotar la producción, como ya ocurriera en las dos primeras entregas, en una fórmula manejable y coherente.

El principal problema de esta desahogada y a ratos entretenida [REC]3 reside en que, posiblemente, la parte que se quiere menos graciosa, a saber, su estimulante arranque y primera media hora, un tour de force de cámaras subjetivas y inestables, cortes bruscos y autoconciencia del dispositivo, tiene bastante más gracia (berlanguiana y fallera) que el resto, que asume ya sin disimulos el discurso y la textura clásicos de la ficción de género para poner a sus zombis rabiosos a pegar bocados a todo invitado que haya tenido la mala suerte de quedarse al convite.

Con una vocación socarrona que saca petróleo de la actualidad (el infiltrado de la SGAE, el John Esponja altamente inflamable, el sermón paralizante del cura que se escucha a través de los altavoces, el repertorio de canciones ochenteras como código secreto entre los novios), [REC]3 no se mantiene firme en sus propios retos lingüísticos para decantarse por una fiesta de destrucción zombi demasiado entregada al espectáculo de la hemoglobina falsa, el látex y las imágenes emblemáticas de corte publicitario (una Leticia Dolera vestida de novia y motosierra en mano) que, sin dejar de tener su gracia, repliegan la saga hacia un territorio mucho más domesticado y menos estimulante del que apuntaron sus orígenes.

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