CINE

Muerte en la Universidad

  • Álex de la Iglesia estrena este viernes su ambiciosa adaptación de 'Los crímenes de Oxford', rodada en inglés con vocación de captar el mercado internacional

Parece ser que el cine español no tiene ganas de repetir en este 2008 los malos resultados del año anterior y empieza pronto a movilizar su artillería pesada. De tal hay que calificar a uno de los directores patrios que garantiza atención mediática, crítica y taquillera, como es Alex de la Iglesia. Cuatro años después de Crimen ferpecto regresa con uno de sus proyectos más ambiciosos, Los crímenes de Oxford, adaptación de la novela del argentino Guillermo Martínez. Rodada en la ciudad universitaria por excelencia de Europa en inglés, con vocación de triunfar internacionalmente y con un reparto multinacional: el americano Elijah Wood, demostrando qua hay vida más allá de los Hobbits (curiosamente, sigue los pasos de otro compañero suyo de El señor de los anillos, Viggo Mortensen, en pasarse al cine español de enjundia), el prestigioso británico John Hurt y Leonor Watling, española a pesar de su apellido anglosajón.

De la Iglesia es uno de los pocos directores nacionales, sección vasca, del "boom" de los 90 que sigue en activo. Compañeros suyos como Bajo Ulloa o Medem están de capa caída, pero él, a pesar de que su cine ha perdido algo de fuerza, sigue en activo y despertando simpatías. No es la primera vez que afronta un esfuerzo internacional. Hace diez años se fue a la frontera entre Méjico y Estados Unidos para rodar Perdita Durango, donde brilló con luz propia el imparable Javier Bardem. Ahora, se ha trasladado al más confortable Oxford, donde no hay santeros ni sangrientos narcotraficantes. Pero las apariencias engañan, pues tras las fachadas de los señeros colleges pueden esconderse también bajas pasiones y muerte, si bien al estilo inglés. Para su novela Crímenes imperceptibles, que tal es el título original del libro, Guillermo Martínez unió su amor por la matemática y por la literatura. Él mismo es doctor en la ciencia de los números, rama Lógica. De hecho hizo estudios de postgrado en la universidad donde ambienta su obra más conocida, con lo que sabe de lo que habla. Entre sus obras destaca un ensayo sobre Borges y las matemáticas, pero en 2003 dio a luz su novela más famosa, Crímenes imperceptibles. Bajo la apariencia de un thriller convencional de asesinatos, es una reflexión casi metafísica sobre el poder de la lógica, sobre si lo puede controlar todo o no y si puede conocer la realidad de una manera definitiva. Algo creíble teniendo en cuenta que los protagonistas de la trama son matemáticos. Así, Los crímenes de Oxford se convierte en una deconstrucción del género policíaco con todas sus convenciones.

La historia arranca cuando Martín, un brillante estudiante americano de matemáticas (en la novela original este personaje era argentino) llega a Oxford con la intención de conocer al prestigioso Arthur Seldom, profesor de las ciencias de los números en la universidad inglesa. Su idea es que le dirija la tesis doctoral. Ambos hombres se encuentran de forma insólita: frente al cadáver de una anciana asesinada. Es el primero de una serie de crímenes imperceptibles, ya que si no fuera por pequeños detalles pasarían por muertes comunes. Seldom se lo toma como un reto a su persona y empieza a investigar, con su nuevo discípulo, aplicando la lógica matemática, intentando descubrir una serie en estos crímenes que lo expliquen. Aunque el joven americano también tendrá tiempo para el amor, personificado en Leonor Watling.

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