'Noche en los confines de España', la angustia de Manuel de Falla ante la Guerra Civil

Manuel de Falla trató de ver a Lorca mientras estuvo detenido antes de su asesinato, intercedió por el dibujante Hermenegildo Lanz y su salud se deterioró ante la barbarie de la Guerra Civil, una angustia que recoge la exposición titulada Noche en los confines de España.

En el Palacio de los Condes de Gabia de Granada hasta fin de mayo, la muestra, eminentemente documental, reúne parte de la correspondencia del compositor gaditano con amigos como José María Pemán y Fernando de los Ríos, algunos objetos personales y partituras de lo poco que compuso en el periodo al que se refiere la exposición, de 1931 a 1939. Durante estos años Falla vivió en Granada, que sólo abandonó brevemente para descansar en Mallorca.

La relación de Falla con Pemán "es importante, pero se trata de un conflicto más amplio", según ha dicho Alejandro Víctor García, periodista que ha comisariado la muestra junto al musicólogo Jorge de Persia, que fue director del Archivo Manuel de Falla de Granada.

El compositor dio la bienvenida a la República y en la carta a un amigo mostraba su confianza en que el nuevo régimen "siga la marcha normal por el mismo sereno camino", pero ese optimismo se disipó con la quema de iglesias, que le hizo vivir, según expresó en otra carta, "los días más amargos" de su vida.

El oscuro panorama que fue minando su salud, ya de por sí quebradiza, se acentuó con la Guerra Civil, lo que no impidió que se acercara al Gobierno Civil de Granada a interesarse por la integridad de su amigo Federico García Lorca, ni que en octubre de 1937 le escribiera al general Queipo de Llano para despejar dudas sobre su posición política y pedirle misericordia, en concordancia con el Evangelio.

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