Oreando el ambiente

LA implicación de la librería de Manolo Romero Bejarano en el entramado de la creación artística de la ciudad es bien conocida por todos. Su proyecto de presentar una obra de autores conocidos en los espacios de su librería ha constituido todo un acierto y ha sido muy bien acogido en todos los sectores culturales de Jerez. Ahora presenta una pequeña muestra colectiva de artistas que se asoman al público en estos momentos en los que la ciudad está de saldo, de unas rebajas existenciales por lo que casi todo está cerrado por liquidación, por traspaso, por falta de liquidez y, también, desgraciadamente, por dejadez y falta de ideas. Y es que estamos inmersos en un periodo de mucho desinterés por la cultura, de escasa apuesta por un arte que, como no da dolores de cabeza, como no protesta ni se encierra en las dependencias municipales ni, siquiera, saca pancartas reivindicando su perentoria necesidad, asume que los espacios permanezcan cerrados, que haya escasez de propuestas - ya ni se pide que sean buenas, sino que hayan - y que se haga crónica esta pertinaz sequía cultural refugiados en el recurrente paraguas de la crisis económica. Menos mal que, en otros sitios, la miopía expositiva tiene menos dioptrías y se puede compensar con lo que, aquí, nos falta. Cojan el tren, si no, y vayan, por ejemplo, hasta Cádiz, podrán sentir envidia de cómo allí hay cinco o seis magníficas exposiciones que deberían sonrojar a muchos de otros sitios con igual o mejor infraestructura expositiva. Por eso es tan de agradecer propuestas como las de la Librería El Laberinto. Los artistas sacan a la luz sus obras en este pobre panorama de pocas luces. Obras de pequeño formato y, a bajo coste, que permiten el acercamiento a una serie de autores, unos consolidados en el panorama local y provincial, otros que forman parte de ese nuevo panorama ilusionante que acontece en la práctica artística y que abren perspectivas de una creación necesitada de nuevas argumentaciones.

Esa dinámica tan escasa en el engranaje de la ciudad se ha visto renacer con la aparición de artistas que habían dejado bastante de sonar debido a la parquedad de iniciativas expositivas. Manolo Romero ha abierto una ventana para que entre cierta frescura que oree el mínimo ambiente expositivo. Casi todos los nombres están en el ánimo de los amantes de lo artístico que tienen una oportunidad de acudir a este tiempo de rebajas.

Aurora Simo, Diana Luque, Magdalena Murciano, Malali Bachiller, Pili Estrade, Marta Nieto, Juan Carmona Vargas, Gonzalo López, Julián Delgado, Pepe Palacios, Fernando Toro, Pedro Moya, Humberto del Río, Juan Ángel González de la Calle, Pepe Barroso, Pepe Molina, Pepín Mateos y Alexander Calderón son los autores presentes en una pequeña exposición que sirve, entre otras cosas, para dinamizar una realidad de suma estrechez.

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