La Orquesta Barroca de Sevilla trajo el sonido de la Navidad al Villamarta

  • Con el concierto ‘¡Oh de Belén!’ volvió a demostrar la calidad y buena labor de esta formación que desde 1999, gracias al patrocinio de Cajasol, ofrece ciclos de conciertos por varias ciudades andaluzas

Arropado entre dos piezas instrumentales, el concierto de navidad ofrecido por la Orquesta Barroca de Sevilla el pasado viernes en Villamarta, volvió a demostrar la calidad y buena labor de esta formación que desde 1999 y gracias al patrocinio de Cajasol ofrece ciclos de conciertos por varias ciudades andaluzas, entre las que se encuentra Jerez. En sus diversas visitas a nuestra ciudad la OBS ha interpretando interesante programas, la mayoría de las veces sorprendiendo con repertorios infrecuentes de hermosa factura. En esta última cita continuó en la misma línea.

Ya hace varias temporadas que Mónica Huggett asume la dirección y el primer atril en estos periplos, su experiencia, avalada por 30 años de carrera como especialista en música barroca por todo el mundo, inyecta entusiasmo a un ensemble ya de por si dinámico, logrando unos magníficos resultados. Y es que la violinista inglesa vive la música de manera particular, basando su juego en una enseñanza continua: el público no solo debe escuchar, tiene que conocer aquellos detalles que rodean a la interpretación, por esta razón no extrañó que nada más salir al escenario y casi antes de que se extinguieran los aplausos de bienvenida, estuviera explicando las características del violín Piccolo que traía en sus manos, instrumento de menor tamaño que el violín normal -lo que provoca que su afinación sea diferente- y que J. S. Bach lo añadió en su segunda y definitiva versión del primer Concierto de Brandemburgo, a pesar de que su delicado sonido sea encubierto por el tutti orquestal y el agreste timbre de las trompas naturales en el Allegro inicial, se descubre en el Adagio.

Pero esta no iba a ser la única “sorpresa” de la noche, las dos obras vocales que vinieron a continuación: la Cantata “Oh, di Betlemme altera pobreta venturosa” de Alessandro Scarlatti y en la segunda parte el Motete “In Furore lustissimae Irae” de Antonio Vivaldi, ambas escritas para soprano, cuerdas y bajo continuo, se convirtieron en todo un gozo para los sentidos, no solo por la soberbia cobertura que ofrecía la OBS, sino por la hermosa, ágil y aterciopelada voz de la soprano Mónica Piccinini, quien brindó una interpretación profunda, delicada y, sobre todo, exacta, al abordar las dificultades canoras -especialmente en Vivaldi- con una técnica apabullante y sin sacrificar su bella línea de canto en los pasajes más líricos. Una interpretación elegante y sutil que se complementó con un aria del Giulio Cesare de Haendel como bis al final del concierto.

En la Obertura TWV 55 F de G. Ph. Telemann, escrita para dos trompas, 2 oboes, cuerdas y bajo continuo que cerró el programa no solo quedó de manifiesto la belleza de la música del compositor alemán, sino la dificultad de abordar este repertorio con instrumentos originales y donde destacaron los instrumentistas Jorge Rentería y Rafael Mira, trompas naturales, Andreia Carvalho, oboe y Bárbara Sela, fagot.

Un hermoso concierto de Navidad a cargo

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