La Orquesta Filarmónica de Málaga encandila al Teatro

  • El público del Villamarta disfrutó de un programa centrado en grandes obras de compositores rusos

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La Orquesta Filarmónica de Málaga enamoró ayer al público que se dio cita en el Teatro Villamarta, donde ofreció un programa centrado en grandes y populares obras de compositores rusos como Liadov, Tchaikovsky y Borodin. La cita estuvo bajo la batuta de Francisco de Gálvez y con la presencia destacada del violonchelista Adolfo Gutiérrez.

El programa se inició con las 'Ocho canciones populares rusas, Op. 58' de A. Liadov (1855-1914), maestro ruso que compuso sobre todo piezas de pequeño formato y muchas de ellas centradas sobre temas tradicionales de su país. Acto seguido, sonaron los compases de las 'Variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta, Op. 33' de P.I. Tchaikovsky (1840-1893). Se trata de una obra de corte clásico creada en 1876 que permite el lucimiento del solista en muchos de sus pasajes.

Las célebres 'Danzas polovtianas de la ópera El príncipe Igor' de A. Borodin (1833-1887) abrió la segunda parte del concierto de la Filarmónica de Málaga. Uno de sus principales atractivos -la 'Obertura solemne de 1812' de Tchaivosky- puso fin a esta cita musical. Escrita en 1880 para celebrar la victoria de las tropas rusas sobre los ejércitos napoleónicos, fue interpretada bajo la dirección del propio compositor en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York.

La Orquesta Filarmónica de Málaga se fundó en 1991, originariamente con el nombre de Orquesta Ciudad de Málaga, denominación que mantuvo hasta 2001. En sus más de 20 años de existencia ha tenido cinco directores titulares (Octav Calleya, Odón Alonso, Alexandre Rahbari, Aldo Ceccato y Edmon Colomer) que han dejado su impronta a través de una rica programación que ha acogido las principales obras del repertorio internacional junto a programas de vanguardia, lo que la convierte en un versátil conjunto sinfónico.

Francisco de Gálvez es uno de los directores de orquesta españoles más destacados de su generación. Por su parte, el violonchelista Adolfo Gutiérrez ha sido calificado como un músico de "habilidad excepcional". En 2002 recibió el Premio Ravel como solista y músico de cámara. Además de actuar en importantes escenarios del panorama internacional, cuenta ya con varios trabajos discográficos.

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