En Villavicencio

Palomar se doctora en solitario

La tarde de ayer en Villavicencio traía consigo cierta expectación, entre otras cosas por el estreno cantando en solitario del joven David Palomar. La prueba más sólida de ello fue el lleno absoluto que se dio en la sala, una circunstancia poco habitual este año. Familiares, críticos del mundo del flamenco y hasta compañeros de profesión, como la bailaora Mercedes Ruiz, y los guitarristas Santiago Lara y Francisco Javier Ibáñez, no quisieron perderse la puesta de largo en Jerez de un artista con mucho porvenir.

El gaditano cumplió con creces, a pesar de que no dio todo lo mejor de sí debido a los nervios, que sobre todo al principio le jugaron alguna mala pasada.

Llevado en volandas de manera extraordinaria por Rafael Rodríguez, que hizo lo que tiene que hacer un guitarrista, acompañar, Palomar comenzó de manera atrevida. Lo hizo haciendo a pelo 'el romance del Negro' y de 'Alonso el del Cepillo' para rematar con 'el pregón de Makandé', formas arcaicas del cante cuya belleza acústica es de un valor tremendo.

Con una voz ronca y quebrada, el de la Viña siguió por seguiriyas donde peleó con el cante realizando estilos tan complicados como el que popularizó Manuel Molina: 'Dicen que duerme sola, / mienten como hay Dios. / Porque de noche con el pensamiento / dormimos los dos'.

Conforme pasaban los minutos Palomar se sintió a gusto, e intimó con el público con algún que otro comentario de 'ángel' que hizo las delicias del respetable. Alegrías, que dedicó a Gaspar de Utrera y José Millán, y sin duda lo mejor de la tarde, los tercios por soleá acordándose de Juaniquí y del Choza (de enorme dificultad pero que interpretó con holgura) acabaron por romper el hielo.

Con todo hecho, el cantaor dedicó las bulerías finales a Mercedes Ruiz y Santiago Lara. Sobrado de compás se fue desplazando hasta Cádiz, con letras de Juanito Villar, por cuplés y concluyó la faena con unos versos dedicados a la Paquera.

Minutos antes, el escenario fue para el algecireño José Manuel León. El guitarrista solamente interpretó cuatro palos y se mostró excesivamente frío con el público, pues no cruzó ni una sola palabra durante su actuación, un notable lunar.

Pero protocolos al margen, León desprendió sonidos de mucho valor no exentos de técnica y versatilidad. Granaínas, soleá, los tanguillos Kabul, incluidos en el disco Nueva Escuela de la Guitarra Flamenca, y bulerías fueron el repertorio programado por el 'tocaor' que aprobó sin sobresalir demasiado.

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