Conciertos Una de las citas destacadas del verano portuense

La Pantoja no llena El Puerto

  • La artista cantó sus grandes éxitos ante una Plaza de Toros semivacía . El bailaor Antonio 'El Pipa' y el cataor Miguel Poveda le acompañaron en una parte del recital

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Isabel Pantoja no levantó demasiada expectación con el concierto que dio el pasado martes por la noche en la Plaza de Toros de El Puerto. Según estimaciones de este periódico, en el coso portuense pudieron darse cita unas 1.500 personas. Aunque el patio de butacas, ubicado en el coso, presentó una buena entrada, la zona de tendido y graderío mostró un desangelado aspecto. Y esa frialdad fue en cierta medida correspondida por la artista con un recital que, aunque amplio en cantidad para disfrute de sus incondicionales, no llegó a conectar completamente con el público. Además, algunos problemas con su voz en algunas canciones y algún que otro reproche a los músicos y a los técnicos de sonidos oscurecieron un recital que desde el principio se vislumbró que no iba a poder ser calificado de éxito.

La tonadillera sevillana ofreció un espectáculo de algo más de dos horas donde hizo un recorrido por algunos de sus grandes éxitos así como por coplas muy conocidas. Pero éste comenzó con retraso. Un "problema técnico con el sonido", según las explicaciones dadas por la organización, originó que se iniciara 45 minutos tarde.

El concierto tuvo una primera parte de casi una hora de duración en la que la artista recordó canciones como Marinero de Luces o Adoro. También interpretó un popurrí donde incluyó letras de composiciones tales como Feriante (Soy como soy) y Hoy quiero confesarme, entre otras. En ella, Isabel Pantoja apenas hizo guiños al público, que incluso le cantó un cumpleaños feliz que fue tímidamente correspondido por un simple beso. Sin embargo, parte del público, incondicionales fundamentalmente, no dejó de aplaudirla, de dedicarle piropos y de arrancarse por palmas al compás cada vez que terminaba una canción (especialmente en las más lentas).

Mejor estuvo la artista en la segunda parte de su recital. En ella interpretó diversas coplas como Francisco Alegre, Cinco farolas o A tu vera. Con un "viva El Puerto", se marchó del escenario para cambiar de vestuario y afrontar la última parte del recital. Esta última se centró en el flamenco, versionando éxitos como Bésame mucho e Inocente pobre amigo. Y por fin, tras más de hora y media de concierto, la tonadillera le dedicó algo más de dos palabras seguidas al público. Dijo que cantar en El Puerto le traía "tantos y tantos recuerdos" y que era una noche "especial" para ella. Acto seguido invitó al bailaor jerezano Antonio Ríos Fernández, más conocido como Antonio El Pipa, y al cantaor catalán Miguel Poveda, que estaban entre el público, a subir al escenario. Y para deleite de los amantes de la prensa rosa, también pidió que se acercara su hijo Francisco Rivera. En el escenario madre e hijo se fundieron en un abrazo para regocijo de los asistentes, una fórmula habitual que sabe utilizar La Pantoja como nadie para enganchar al público. Posteriormente, tanto Antonio El Pipa como Poveda se arrancaron a bailar y cantar, respectivamente, junto a la sevillana. El concierto acabó con Se me enamora el alma y la Salve Rociera. Los incondicionales de La Pantoja quedaron satisfechos con el concierto pero una artista de su caché debió ofrecer algo más.

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