Patrimonio de una mirada

  • 'ArteaDiario' inaugura hoy una exposición póstuma del fotógrafo jerezano Adrián Fatou con imágenes de sus viajes a La India y Cuba

En la mirada de los 'Hombres del carbón' fija Adrián Fatou sus ojos. De ese encuentro visual nace una chispa que nunca murió. Surge también la razón de ser de una exposición, fruto del viaje del fotógrafo jerezano a La India, donde dejó un trozo de su alma, pedazos que fue entregando a cada destino, y de los que siempre su cámara sacaba algo. Si no era así, la simple satisfacción de haber estado. Y otro pedazo de su alma pasea por las calles de La Habana, entre esos míticos coches de mitad del siglo XX, entre la bruma de la mañana, "que tiñe de naranja licuoso el oscuro asfalto". Paisaje urbano y humano del que se trajo '50 años de revolución'. Ambas colecciones fueron expuestas en la Sala Cajasol en octubre de 2012 con el nombre de 'Asimetría Global I', de la que hoy, la sala 'ArteaDiario' inaugura 'Asimetrías', a las 20,30 horas, con parte de las fotografías de ambos trabajo del autor, fallecido el pasado mes de diciembre. Relatos de vida contados en gran parte en blanco y negro por este contador de historias, a quien su cámara de fotos le dio el soporte para hacerlas llegar a la gente.

La fotografía con mayúsculas es aquella que realizan los buenos artistas y no esa de tantos advenedizos como hoy manejan, sin sentido, una cámara; autores - que no artistas - que no por captar lo inmediato son ya supremos relatores de un Arte grande. "Adrián Fatou era artista grande; fotógrafo insigne que materializa una obra bien concebida, mejor estructurada y con máxima entidad artística. Era un fotógrafo capaz, sensato, convencido y convincente. Sus series, ya patrimonio de la mejor fotografía que se ha hecho en esta ciudad, están en el imaginario de los mejores aficionados - y no sólo a la fotografía, sino a los buenos amantes de lo artístico -", apunta el crítico de arte y responsable de 'ArteaDiario', Bernardo Palomo. "Su desaparición -añade- ha supuesto un grandísimo dolor para todos, pero también, un menoscabo para el arte importante que aquí tiene lugar. La India, la Cuba urbana y la guajira campesina, esa Birmania que su preclara y entendida mirada holló con entusiasmo para extraerle lo más artístico que su decadente existencia puede proporcionar - y que será objeto de una muestra importante -, la más nueva con las carreteras como motivos estético y plástico y todo aquello que desprendiera un mínimo hálito de artisticidad era captado con su objetivo mágico de artista bueno, de hacedor importante que sabía de fotografía, que la amaba y que era consciente de todo cuanto ella puede manifestar".

Esta muestra forma parte del Festival Fotográfico 'FotoJenia' 2016, que se inaugurará mañana viernes, a las 19,45 horas, en los Claustros.

En la sala del Diario, de ese periódico al que él tanto aportó con su clarividencia y su posición justa en las páginas de 'La otra mirada', se presentan dos capítulos de la gran historia de la fotografía que Fatou escribía con todo el amor del mundo. Cuba y la India; la India y Cuba, dos posiciones simétricas que la sabiduría fotográfica de Adrián distorsionaba para crear suprema belleza, para desentrañar los aspectos mágicos de un relato emocionante que las dos existencias, la cubana y la india, proporcionaban para marcar las diferencias existenciales que sólo una mirada enamorada del lo artístico, como la de Adrián, podría captar. La fotografía eterna de Adrián Fatou se nos aparece en todo su esplendor. Ella encierra verdad creativa, arte sabio y consciente; fotografía grande a la que muchos han sido llamados y muy pocos los que han sabido estar. Por siempre, Adrián.

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