"Pierdes lo que tienes como has perdido en la vida, sin darte cuenta"

  • El nuevo ganador del Premio Planeta analiza, un día después de haber logrado el galardón, las claves de su novela 'La hermandad de la Buena Suerte'

Inspirado por su estreno como jurado del Premio Planeta, Álvaro Pombo no dudó en declarar ayer que la obra ganadora era una "novela atípica". La hermandad de la Buena Suerte es una novela de aventuras en torno a una gran carrera. Reúne a dos magnates enfrentados, un caballo temperamental y la búsqueda de un jinete capaz de montarlo. De hecho, La curva del Pardo, el nombre con el que se presentó a concurso, "es una de las dos curvas del hipódromo de Madrid, la que se coge antes de entrar en la recta final", explica su autor, Fernando Savater.

Savater insistió en que la novela no era un thriller en el sentido típico del término, aunque sí admitió que se trata de una historia de corte más anglosajón, "en la que la acción es predominante". Cada capítulo y personaje constituyen una entidad en sí mismo, tratando de evitar lo que el autor denomina "capítulos de tránsito". "Si uno se fija, en la mayor parte de las novelas, el 90% es relleno. Un relleno muy bueno, como puede ser el de Thomas Mann -apunta el autor-, pero relleno. La montaña mágica a mí me encanta como lector, pero como escritor me da miedo. Yo no podría meterme en ese campo".

"Pretendo evitar en lo posible la dilación -prosigue- porque resulta realmente difícil, en esa delación, que la historia no se te convierta en un requiebro de tópicos".

Savater afirma haberse tomado con esta novela unas "vacaciones" de sí mismo: "Hay veces en las que te conviertes en sastre aunque tú no lo quieras -explica Savater, nombre recurrente en el activismo antiterrorista-. Especialmente, si uno tiene vocación pedagógica, y escribe, como yo, ensayos y discursos con la intención de que la gente te entienda, de hacer reflexionar, con una cierta responsabilidad social... Borges decía que era un lector hedonista -continúa-. Yo puedo decir que soy un escritor hedonista. Así que aquí, que yo soy el dueño absoluto, procuro divertirme sobre todo a mí".

"En la vida hay grandes desgracias, pero pocas cosas comparables a la satisfacción de escribir un gran relato o, al menos, uno que nos satisfaga", puntualiza.

La hermandad de la Buena Suerte le sirve de manera inevitable a Savater para reflexionar acerca de qué es la buena suerte y hasta qué punto puede uno llegar a perseguirla. La novela de aventuras puede parecer especialmente propicia en tiempos de crisis, opina el escritor, porque comparten el mismo principio: "La crisis es un punto de inflexión -comenta-, te curas o te mueres. Y la novela de aventuras es eso, el personaje está en una crisis continua, constantemente tomando decisiones que le pueden arruinar la vida" .

"Todo eso es una perfecta metáfora. Vaclav Havel decía que todas las novelas hablan de la dificultad de estar en el mundo. En el fondo, también la vida es así, como el juego o como la Bolsa -indica el filósofo-, pierdes lo que tienes como has perdido en la vida, sin darte cuenta".

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