Poesía de polietileno

BUSCO mi lugar en el espacio y en el tiempo. Un sitio desde el que mis ojos puedan ver, donde están las respuestas. Me situo en el bosque de nylon y puntas que amenazan

NO AGUA, NO PECES solo nylon y tereftala.

Nadie escuchó la lluvia trás los cristales nunca más.

Solo el silencio entre las botellas vacías.

Mi mundo lentamente se fué oscureciendo. Como si de un puzle gigante se tratara, poco a poco los huecos se van tapando. Aún puedo ver el carro en el firmamento. Es noche cerrada. No se por cuanto tiempo.

Se sentía el frescor de la hierba calando mi espalda. Dos mariposas iban describiendo trayectos impredecibles ante mis ojos infantiles. El rojo insoportable del sol fué mi última visión antes de deshacerme en el verde.

Hablaba algo de ozono, del cambio climático, de cosas que cada vez le hacían más irresistible la vida. Era un ser demasiado delicado y fué la última de su especie.Aún recuerdo su mirada.

El sol baja sobre el campo. Erguidas las cruces sucumben. Ondean banderas blancas ante la podredumbre del planeta.

La primavera se manifestaba plenamente en todo su esplendor. El olor penetrante y tan conocido del azahar lo invadía todo. Sentía en mi piel el roce de las hojas suave y sensual.

Su porte hierático, majestuoso, le produce una desazón insoportable. Quisiera adaptarse a ese entorno tan hostil, tan ajeno. Sabe que nunca podrá vencerla.

Estos son parte de los textos que acompañan a las Imágenes de Antonio Jesús Gutierrez, y que hasta el día siete de Noviembre se exponen en el Campus Universitario de La Asunción. Bajo el título de “El mamá indestructible” nos presenta la problemática medioambiental que la producción de plásticos y derivados del petróleo ocasionan a la vida  de nuestro planeta. El panorama que nos presenta Gutierrez es amenazante, destructivo, aniquilante… simplemente desolador.

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