Ponce sale a hombros y Pérez Mota corta una oreja en la plaza de Santander

  • El de El Bosque, con muchas ganas, recibió a su primero a porta gayola en un lance de escalofrío porque se paró el toro

El matador de toros Enrique Ponce ha cuidado una importante actuación en el coso de Cuatro Caminos de Santander sumando tres orejas, convirtiéndose -hasta ahora- en el triunfador de lo que va de Feria de Santiago, mientras que Castella se ha ido de vacío y Manuel Pérez Mota, el torero de El Bosque, ha cortado una oreja en el retorno a la plaza donde tomó la alternativa el pasado año.

En este quinto festejo de feria se han soltado cuatro toros de la ganadería "El Puerto de San Lorenzo" y dos de "La Ventana de El Puerto", segundo y quinto de la suelta, hierro perteneciente a la misma casa ganadera de los Fraile. El mejor, el primero y el peor el manso segundo.

Enrique Ponce, dos orejas y oreja tras aviso. Sebastián Castella, silencio y saludos tras aviso. Pérez Mota, oreja y silencio.

Ponce aprovechó lo noble y pastueño del primero de la tarde, de templadas arrancadas, codicioso y fijo, acudiendo a los cites. El valenciano compuso una labor fiel a su estilo, manejando con elegancia el repertorio, con pausas escénicas y la figura bien trazada. El aire emborronó en ocasiones una labor medida y cuidada, aunque larga, que fue premiada con las dos orejas.

El cuarto también tuvo potabilidad y nobleza en el tercio de muleta, con el ingrediente del aire, que volvió a molestar al matador en el manejo de la franela. Ponce dejaba que el toro se venteara entre serie y serie, cuidando al animal en una labor muy templada y con oficio, que fue reconocida por el público montañés con un tercer trofeo.

El torero de El Bosque Manuel Pérez Mota puso toda la carne en el asador, con muchas ganas. Esperó a su primero a porta gayola, en un lance de escalofrío ya que el toro se paró varias veces. La faena de muleta fue todo voluntad ante un toro de El Puerto manejable y noble. Destacó, sobre todo, una templada tanda por el pitón derecho y el soberbio estoconazo.

Al sexto lo toreó con mucho gusto a la verónica y volvió a derrochar buena disposición en el último tercio. Faena irregular en la que destacó una muy buena tanda por el pitón derecho, bajando mucho la mano. Podría haber paseado una oreja, pero la espada cayó muy baja.

Castella pechó con el peor toro del encierro, manso y deslucido de la corrida. Un astado de La Ventana de El Puerto manso y deslucido, complicado de muletear y con la cara alta. Sus intentos afanosos en nada quedaron.

La faena al quinto fue muy desigual en su desarrollo, de más a menos. Mejor labor al comienzo de la faena, con templados derechazos pero su labor no llegó a cobrar vuelo en un trasteo desdibijado y además el espada francés falló a la hora de matar.

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