Ruesga recoge el premio a cuarenta años de recreación sobre las tablas

  • La Consejería de Cultura entrega el Manuel de Falla 2008 al arquitecto y escenógrafo sevillano · El galardón, dotado con 30.000 euros, reconoce la mejor trayectoria en artes escénicas y musicales

Pocas veces como sobre un escenario se hace verdad la máxima del hombre como medida universal. Pocas veces, también, resulta tan certero y conciso jugar a demiurgo: darle forma a una una obra es darle forma a un mundo. Con más de cincuenta mundos a sus espaldas, el arquitecto y escenógrafo Juan Ruesga recogió ayer el Premio Manuel de Falla 2008, concedido por la Consejería de Cultura.

El galardón viene a reconocer no sólo la labor escénica del creador sevillano - "artista de lo efímero", como definió Álvarez -Ossorio-, sino también, sus proyectos de rehabilitación y nuevo uso en treinta y ocho espacios teatrales.

"Además de diseñar universos escénicos -declaró la consejera de Cultura, Rosa Torres, durante el acto de entrega del galardón en el Museo Provincial de Cádiz-, Juan Ruesga ha contribuido a crear en nuestro territorio una de las redes de infraestructuras culturales más importantes de nuestro país". Una labor en la que la responsable de Cultura destacó su enorme "compromiso ciudadano y su vigoroso civismo".

Torres resaltó, además, la personalidad creativa de Ruesga, "que se resiste al encasillamiento y a la simplificación, ya que sus principales aportaciones han llegado desde campos diversos, como la arquitectura, los contenidos museísticos, la escenografía, la puesta en escena, la gestión y el asociacionismo cultural".

Durante la tarde de ayer, el dramaturgo Pedro Álvarez-Ossorio rememoró los primeros acercamientos de Ruesga a la esfera teatral. En el año 69, el arquitecto comenzó a frecuentar el local del grupo Esperpento, con otros dos compañeros interesados por la escenografía. "Casi cuarenta años después -prosiguió Álvarez-Ossorio-, Juan Ruesga sigue siendo una de las personas más activas de la realidad escénica andaluza".

Cuando, hace poco más de quince días, Juan Ruesga supo que le habían concedido uno de los premios de Cultura 2008, el escenógrafo se encontraba trabajando en un nuevo montaje teatral. "Y me alegró muchísimo -comentó- porque el trabajo es necesario, sí. Pero también es necesaria una pizca de buena suerte".

Ruesga defendió su labor como un "compromiso ético y estético a través del tiempo" y recordó en su reconocimiento a todos los hombres y mujeres del teatro andaluz que "han contribuido a la historia del teatro español".

Juan Ruesga aprovechó la ocasión para aconsejar también a las nuevas generaciones, conminándoles a tener "los ojos bien abiertos hacia todo lo que se hace en el mundo, aunque sin olvidar lo que tienen a su lado, porque es una muestra de su propia identidad".

"Mirar atrás sólo tiene sentido desde el momento en que uno puede recopilar fuerzas y certezas cara al trabajo futuro", continuó Ruesga, subrayando el equilibro entre experiencia e innovación que considera necesario para avanzar artísticamente.

El Premio Manuel de Falla 2008, otorgado por la Consejería de Cultura y dotado con 30.000 euros, es uno de los ocho grandes galardones que, con carácter bienal, reconocen la labor de aquellos que contribuyen a enriquecer la cultura andaluza. En este caso, el Manuel de Falla premia la mejor trayectoria en el ámbito de las artes escénicas y musicales. Los miembros del jurado decidieron conceder este año el galardón al arquitecto sevillano por "ser un creador estrechamente vinculado al mundo teatral y por su destacada experiencia como escenógrafo".

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