Salto hacia un sueño

  • El joven bailarín jerezano de 14 años Alejandro Zwartendijk entra a formar parte de la Dutch National Ballet Academy, una de las escuelas más destacadas de toda Europa.

Su mirada azul se fijó rápido en ella, y con ella supo que quería compartir el resto de su vida, y gran parte de su corazón. Un sonido, un movimiento y ¡zas!, quedó atrapado para siempre. Fue con 8 años. Hoy, más de un lustro después, ese amor ha pasado de ser algo idílico a ser pura realidad. Y no podía ser más perfecta la cosa. Él y ella están hechos el uno para el otro. Alejandro y la danza, la danza y el bailarín.

El jerezano Alejandro Zwartendijk comenzó a bailar de niño, y con 10 se inició en la Escuela de Música y Danza Belén Fernández de Jerez. Ha realizado ya numerosos cursos de verano, como en The Royal Ballet de Londres, en Dresde, con Víctor Ullate... Ahora le ha llegado una gran oportunidad "que no puede, ni quiere rechazar", comenta su madre, Ilone Stoof. Y es que ha sido aceptado por The Dutch National Ballet Academy (NBA) para entrar en dicha escuela el próximo mes de agosto, donde permanecerá hasta los 18 años, se formará en ballet, y acabará sus estudios correspondientes de ESO y Bachiller. El siguiente paso será entrar en una compañía, que es el "gran sueño" de Alejandro . "La verdad es que cuando me lo ofrecieron me asombré mucho, me puse muy contento, feliz de poder bailar en una escuela profesional, y pena por dejar aquí a los que me caen bien, a mis amigos... Pero si es lo que quiero, esta es una oportunidad muy grande", dice esta "futura figura" de la danza de 14 años, tal como augura su maestra Belén Fernández.

Sus padres, de origen holandés, llevan afincados en la ciudad desde antes de que naciera Alejandro. Tienen otro hijo, Lucas, de 11 años, más apasionado de otros deportes como el pádel... "Ahora regresamos toda la familia a Holanda. Por el sueño de Alejandro, si se puede hacer, pues lo hacemos porque los niños son muy importantes y esto para nosotros no es ningún sacrificio", apunta Stoof, que recuerda que también es verdad, "que en Holanda el nivel en ballet es muy alto, y obviamente queremos para nuestro hijo lo mejor".

"Quiero ser bailarín en una gran compañía, y me gustaría que fuera en el American Ballet... Bueno, en una grande", ríe Alejandro, que antes de bailar se inició en la natación. "Y mientras esperaba a que mi hermano acabara sus cursos en el gimnasio, escuchaba la música clásica de las clases de ballet que también se impartían allí. Todas las semanas me asomaba por el cristal y un día el profesor me dijo que sin quería probar una clase. Dije que sí. Cuando volví a casa le pedí a mi madre que me apuntara, y hasta hoy", comenta el pequeño. De aquí pasó a la escuela de Belén Fernández, "donde he mejorado cada año y he conocido a mucha gente. Belén ha sido quien me ha hecho ver y conocer lo que es bailar", precisa Alejandro, que reconoce que volverá a Jerez, "cada vez que pueda, en vacaciones, en los cursos de verano de Belén", y quién sabe si en un futuro visitará el Villamarta como una primera figura ya de una compañía. "Estoy nervioso, pero con muchas ganas de empezar. También puedo estar así más cerca de mis abuelos, verlos más a menudo. Ya he conocido a mucha gente en la escuela allí, en la audición, y los profesores parece que son muy simpáticos".

Amante por ahora del clásico, Alejandro cree importante acercarse, también, al contemporáneo, "que me parece muy bonito y debo aprenderlo. Creo que hay que saber de las dos disciplinas". Zwartendijk anima a otros niños que puedan tener su misma oportunidad "a que no se lo piensen, porque si es lo que de verdad quieren, deben aprovecharla e ir a por todas". Precisamente, dos de los ídolos de Alejandro bailan en la compañía holandesa, "y podré pedirles autógrafos cuando los vea", dice emocionado.

Para Belén Fernández, "desde la escuela tenemos muchísima ilusión puesta en él, ya que se va a una escuela-compañía de las mejores de Europa, donde están haciendo propuestas muy innovadoras. Que él pueda entrar allí, en ese círculo, en ese ambiente y manera de trabajar pues es muy ilusionante". "Alejandro -añade- tiene muchas aptitudes, y aunque le queda bastante por trabajar, va bien encaminado. Vamos a ver a una gran figura. Va a llegar. Le deseo que sea muy feliz bailando".

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