Salvador Barberán y Hugo Iglesias cortan una oreja ante su afición

  • Alejandro Esplá se muestra decidido en su lote. La novillada de Carlos Núñez resulta noble pero sosa

Todavía se hablaba en los aledaños de la plaza algecireña de la gran tarde del sábado con la corrida de Gavira y el triunfo de Castella y Manzanares. El de ayer fue un festejo anodino y aburrido. Una novillada marcada por la poca afluencia de aficionados. El motivo, el partido de la final de la Eurocopa y en el que España ganó uno a cero. Mismo resultado el que cosecharon Barberán e Iglesias, que pasearon una oreja cada uno, ante un novillada noble, descastada y justa de fuerzas de Carlos Núñez.

Abrió plaza el algecireño Salvador Barberán, muy entonado toda la tarde. Mostró una buena actitud y demostró que es un novillero con el oficio aprendido. La faena de muleta de su primer novillo estuvo condicionada por la poca fuerza y la sosería del animal. Comenzó con suavidad por abajo. Luego con la mano derecha pegó muletazos templados, siempre de uno en uno ya que el novillo no tenía transmisión alguna. A igual que en los tendidos, donde no llegó a calar el trasteo del algecireño. La sombra del partido de España seguía paseándose por Las Palomas.

La oreja la cortó en el cuarto. El novillo de la merienda, que esta vez duró menos tiempo. España todavía no había marcado. La escasa duración del descanso del festejo no evitó una auténtica desbandada de aficionados, que abandonaron sus localidades para ver el partido de La Roja, donde seguro que se vivía una mayor emoción que en la novillada. Ese cuarto novillo fue soso y el algecireño lo entendió desde que lo sometió con la muleta. Todo lo hizo él. Toreó despacio al natural, en pases de uno en uno, sin ligazón porque el novillo, a pesar de su gran nobleza, tenía poco motor. Barberán puso la entrega que el novillo necesitaba. Circulares en terrenos comprometidos pusieron el punto y final al trasteo. Estocada y paseó una oreja, pedida entre los pocos aficionados que no se fueron a ver a la selección.

También paseó un trofeo el novillero Hugo Iglesias. Un premio a la constancia, a las ganas y sobre todo a la disposición, en una tarde de gran importancia para él. Se jugaba mucho, ya que la de ayer era la única tarde que tenía hasta el momento en su temporada. El de Núñez pecó de sosería y mansedumbre, pero fue bueno en la muleta. Iglesias lo aprovechó. Había que provocarle la embestida y dejarle la muleta puesta, ése fue el secreto. Por el izquierdo, llegaron varios naturales sueltos, largos y con temple, rematados con el de pecho hasta el final. Con la mano derecha sacó muletazos, merced a la entrega del novillero. Acertó con la espada y le dieron la oreja.

El alicantino Alejandro Esplá hizo su presentación en el coso algecireño. En su primero, un novillo flojo, no llegó a conectar con la muleta. Quien sí conectó fue Fernando Torres cuando marcó el histórico uno cero a Alemania. La plaza reaccionó con una ovación, pero para el delantero de la selección, claro, porque el novillero todavía estaba probando al astado. A Esplá le faltó decisión y enfibrarse con el de Núñez, que tampoco se comía a nadie. En su segundo, el alicantino mostró una mayor disposición. No le dio distancia y ahogó al animal, al que había que llevarlo con la muleta puesta. A pesar de todo, dejó claro que tiene valor y ganas. Resultó volteado en varias ocasiones.

La tarde acabó entre los recuerdos de la tarde del sábado y el gran partido de la selección española. Al final pudimos.

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