"Siempre llevo a Jerez por bandera"

  • El jerezano Juan Peña convirtió el pasado sábado al Teatro Villamarta en una fiesta flamenca entre familiares y amigos con motivo de la presentación de 'Sin cobardía', su tercer trabajo discográfico

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El sábado Juan Peña jugó en casa. Se notaba, se palpaba en el ambiente por varias razones. El artista se movió de la más completa emoción al puro nervio por presentarse "en su tierra". Y eso fue en lo que se convirtió el Teatro Villamarta a partir de las ocho y media de la noche: en su casa, en una fiesta flamenca donde él era el anfitrión y su familia, amigos y compañeros que le vitoreaban y mostraban su apoyo, hicieron el resto.

Presentó en primicia y en exclusiva 'Sin cobardía', su tercer trabajo. Convencido expresó que para él era "un orgullo y un honor presentar su nuevo disco en Jerez, en su tierra". Fueron las canciones de este tercer trabajo las que compusieron en mayoría el repertorio de 'Esa es la vida', no sin olvidar canciones de sus dos anteriores discos: 'Juan Peña' (2007) y 'Esa es la vida' (2009).

Para sentirse aún más arropado, al jerezano le acompañaron en la primera parte del recital dos  amigas y compañeras. Uno de los momentos más aplaudidos y aclamados del concierto fue cuando dio la bienvenida al escenario a Laura Gallego, nueva promesa de la canción debido a su exitosa participación en el programa de Canal Sur 'Se llama copla'. Juntos interpretaron apasionadamente la desgarradora 'A mi vera', que pertenece al segundo trabajo de Juan. También le acompañó su paisana María José Santiago al son de 'No me lo creo', quien se mostró encantada de poder compartir el escenario con  "un  artista de la talla de Juan".

Entre canción y canción, Peña no dejó de enorgullecerse de sus raíces gitanas y dar gracias a toda su familia, casi integrante por integrarte. Mientras, rememoraba los momentos en los que empezó, cuando se fue a Madrid "con una maleta vacía pero llena de sueños", en esos meses donde "llamó a más de cien puertas y por fin una se le abrió". Hizo un repaso a todos sus años fuera de su casa porque "puedes cantar en Madrid, en Asia, en Miami... Pero siempre llevo a Jerez por bandera, y actuar esta noche aquí, no lo cambio por nada".  Entre tanto, seguía hablando de su familia y de su niñez. Dio gracias a su abuela Paca, con quien se crió correteando por el barrio de Santiago y a sus tías por aconsejarle tener siempre los pies en la tierra. Incluso protagonizó un "momento Pantoja" al subir al escenario a su sobrino pequeño, mientras le achuchaba.

En la segunda parte del concierto, los músicos y coristas se despidieron para dar paso al pianista y hermano del artista, Eduardo Peña, con quien compartió escena hasta el aclamado fin de fiesta. Con Eduardo al piano le acompañaron Antonio Romero y un integrante de la formación 'A dos velas', que por compromisos en Latinoamérica no pudo asistir completa. Fue el momento para recordar y conmemorar a la difunta Rocío Jurado al son de 'Se nos rompió el amor' y 'Punto de partida', canciones que cerraron la sección más íntima y personal del concierto.

El broche de oro, que puso en pie a las trescientas personas que se dieron cita en el teatro, fue el coro flamenco al más puro estilo jerezano que se formó en el escenario. Juan pasó a un segundo plano para dar paso a su prima, Rocío Peña, y Sandra, corista del jerezano, que pusieron al Villamarta en pie entre aplausos y olés. En la retaguardia, le acompañó a las palmas Laura Gallego - a quien el público le pedía más participación - y varios familiares entre guitarra, coro y caja.

Los relojes marcaban ya las diez y media de la noche, pero Juan estaba tan a gusto que no se podía ir. Quiso despedirse al compás de su versión de 'Amiga mía', de Alejandro Sanz, pero el público no le dejaba.  Tras media hora de tradicionales bises, bajó del escenario mientras volvía a interpretar 'Mentías', uno de sus éxitos más célebres y coreados gracias al ser cabecera de la serie 'Arrayán', y ahí se despidió finalmente, tras haber compartido casi dos horas y media con su público.

Entre los comentarios y vivencias que el jerezano compartió con los asistentes confesó "no saber si se sentía profeta de su tierra, porque es algo muy difícil", pero se iba sintiéndose "muy querido por mi Jerez".

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