"Siempre quise ser músico, es algo que he tenido muy claro"

  • David Peña Dorantes abre el ciclo Presencias Flamencas de la UCA con lleno

David Peña Dorantes inauguró en la tarde de ayer el ciclo Presencias Flamencas que un año más organiza la Universidad de Cádiz. El salón de grados del Campus de La Asunción se quedó pequeño para conocer las vivencias artísticas y personales del pianista lebrijano, quien tuvo como interlocutor a un personaje de excepción, Pedro Peña Fernández, su padre.

Durante más de una hora, ambos repasaron la trayectoria del pianista flamenco, que combatió su timidez con el atrevimiento y descaro de su progenitor, capaz de obtener el mayor resultado posible de un artista poco hablador de por sí. La conjunción fue perfecta y el público pudo conocer de una manera directa y sobre todo cercana la curiosa carrera de Dorantes.

Pedro Peña dividió la vida de su hijo en tres partes, la de su niñez, en la que destacó la importancia del contacto que tuvo con su familia. "Recuerdo aquellas fiestas que se formaban en mi casa", explicaba David, "cuando venían Gaspar, Tío Perrate, mi abuela... Me gustaba escucharlos cantar y la buena armonía que había entre nosotros".

En esta etapa, el ahora pianista desarrolló una faceta para algunos desconocida, la de guitarrista, con la que trabajó acompañando "a muchos cantaores". Contar en casa con su padre, guitarrista de profesión, le permitió "tener el primer contacto con un instrumento". "Mi hermano Pedro María y yo nos peleábamos por compartir las guitarras, y como había una buena y otra mala nos levantábamos temprano, y el que primero se levantaba cogía la buena, claro. Hasta para ir al servicio nos llevábamos la guitarra", apuntó.

David había progresado en el estudio de la sonanta pero lo que realmente apasionaba era el piano. Su primer contacto con él fue "con uno que había en casa de mi abuela, lo tocaba con dos dedos pero su sonido me envolvía". Posteriormente, su padre recordó que "le compré a un carpintero un piano-pianola y me lo llevé a casa". Con aquel viejo instrumento, Dorantes fue acercándose cada vez más a él hasta el punto de comprarse "con el dinero que ganaba acompañando con la guitarra", un piano "Yamaha que aún conservo".

Pero su despegue definitivo como músico, tras profundizar en el estudio en el Conservatorio de Sevilla, ocurrió en Sanlúcar, donde una casa de veraneo de la familia sirvió al ahora pianista "para descubrir mi música. Allí me llevé año y medio solo, parecía un monje".

Allí nacerá 'Ventanales', su primer espectáculo estrenado en la Bienal. Al tiempo grabó su primer disco, Orobroy, un tema que según su padre "tiene algo especial porque cautivó al pueblo llano, a críticos de flamenco y a críticos de la música". Sobre dicho tema, quizás el más conocido del pianista, giraron las preguntas que el público que llenaba el salón de grados realizó a los protagonistas.

Así fueron avanzando, primero por Sur, su segundo disco y del que Pedro lamentó "que no tuviera promoción", y luego por Sin Muros!, su más reciente creación y en la que con la colaboración de nombres como Mercé o Poveda quería "crear acompañamientos diferentes a los cantes", concluyó.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios