Tantísimas maneras de matar

  • Pedro Ingelmo presenta hoy su libro 'Galería del crimen' basado en la serie de crónicas que publicó Diario de Jerez

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Lo primero que hay que desmentir, a petición del propio autor, es que Pedro Ingelmo sea un redactor de sucesos. Al menos, no un redactor de sucesos típico. Lo cierto es que Ingelmo es el periodista total, pero sí, ha labrado buena parte de su prestigio escribiendo de crímenes, de la otra cara de la crónica negra. Son muchos los que consideran que las noticias más periodísticas son las que hacen referencia a ese lado oscuro de la humanidad. Los periódicos italianos, de hecho, llaman "crónica" (crónaca) a todo lo relativo a la información de crímenes. Y los italianos saben de eso. Pero con el libro que presenta hoy (Galería del crimen, a las ocho de la tarde en la sede de la Asociación de la Prensa de Cádiz) Ingelmo ha tratado de hacer la autopsia a la cara criminal de la provincia, algo que sólo se le puede ocurrir tal vez a un tipo teóricamente madrileño, pero en realidad extremeño (nació en Mérida), pasado por Jerez y habitante de Cádiz.

"Yo llegué a hacer sucesos por descarte -confirma-, como tantas veces hacemos los periodistas. La dirección de mi periódico -entonces Diario de Jerez- consideró que yo debía dejar la información municipal y ahí había un hueco. Un redactor de sucesos de verdad es Pepe Padilla, que es el que se codea en los bares con los policías y el que se patea esas compañías. Pero lo que a mí me ha interesado siempre es el lado interior del suceso o más bien la otra cara, sus protagonistas, las circunstancias familiares, el entorno en el barrio o la ciudad".

Historias de la provincia de Cádiz a través de un grupo de asesinos se subtitula el libro, y eso lleva necesariamente a preguntarse algo tan absurdo como si el crimen gaditano tiene un marchamo especial que le diferencie, al menos, del resto del país. "¿Eso es una pregunta? Mmmm... yo qué sé". Por responder, aventura una teoría: "Yo diría que a lo mejor sí se pueden distinguir diferentes formas de matar según la zona". ¡No! ¿otra vez, también aquí, la famosa peculiaridad de tres provincias en una? "A lo mejor. Por ejemplo, en Cádiz se mata más chapuceramente. En Jerez, la historia reciente de los asesinatos está muy ligada a la gran plaga de la droga de los años 80, cuando se veían por las calles auténticos muertos vivientes. De la Sierra no se me ocurre nada".

Esta conversación a tres (Tamara García, que presentará a Pedro en el acto de hoy, mete baza de manera decisoria en el diálogo) lleva a hablar de las artes matatorias y al que debería ser el verdadero titular de este artículo: "En realidad hay tantas maneras de matar como de pegarse un revolcón", dice seguro y experto Pedro Ingelmo. Pero yo no puedo titular con esa frase, además ¿qué quiere decir: que son infinitas o más bien pocas? "Digamos que significa que cada uno lo hace a su manera, o como puede". Y ahí se mezclan las motivaciones con las posturas, los móviles con las coartadas y las seducciones. Tamara parece estar de acuerdo con Pedro, pero eso nos lleva a una disquisición sobre hombres y mujeres que podrían provocar la confusión sobre si el acto previsto para hoy en la APC es un acto social, literario o sexual.

En una conversación de ese tipo salen temas evidentes. ¿Llevamos todos un asesino dentro, sin saberlo? "No, no, en los casos que yo he tratado no se da el aparentemente típico del individuo al que se le cruzan los cables. No tengo muy claro qué es lo que lleva a la gente a matar. A lo mejor por eso, en mis reportajes siempre he tratado de situarme en la cabeza del asesino. Para mí es un misterio, porque he encontrado poquísimos psicópatas en estos casos". Pedro sabe de lo que habla, puesto que en 2005 publicó un libro sobre locos, El jardín de las naranjas agrias. ¿Existe el crimen justificado? "¡No, nunca!" ¿Has tenido miedo alguna vez al meterte en ciertos sitios? "Es extraño, yo he sentido prevención al pasear por mi cuenta por ciertos sitios, pero no cuando iba de periodista, como si la condición de informador te hiciera sentir inmune en cierfa forma". ¿Algún caso preferido? "Ninguno en particular, bueno quizá el caso de la muerte del Príncipe Negro, por todas sus connotaciones misteriosas, con espías de por medio". ¿Ha habido en Cádiz asesinos en serie? "No, el Arropiero se le podría parecer, pero en realidad era un pobre loco, aunque se jactaba de sus crímenes. De hecho el policía que lo acompañó por todo el país reconstruyendo sus crímenes estaba encantado con las cosas que le contaba y se hizo amigo suyo". ¿Te has convertido de periodista en escritor? "No, son dos oficios que ni siquiera se parecen. De hecho, para publicar el libro he tenido que retocar muchas cosas, porque el trabajo a contrarreloj de un periódico te hace cometer muchos errores que no se darían si tuvieras 48 horas más. El periodismo siempre se puede hacer mejor".

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