Tauromaquia de verdad

Vuelve a Jerez la particularísima tauromaquia de Anto Chozas; un concepto artístico que a pesar de las muchas circunstancias por las que se ha visto rodeadas, pocas han sido las manifestaciones realmente afortunadas que la han acompañado. Prueba de ello son las burdas creaciones, igualatorias, adocenadas, comerciales, recurrentes y redundantes que sufrimos los aficionados - a los toros y al arte - a la vista de las imágenes que sirven para los carteles de nuestras ferias; claro que para una vez que se rompen los habituales esquemas y se buscan autores de primerísimo categoría para confeccionarlos - como ocurre con los de la Real Maestranza de Sevilla -, o estos no están a la altura y hacen cualquier cosa para salir del paso o los aficionados ponen el grito en el cielo anhelando no romper la tradición por muy miopes, patéticos y trasnochados motivos que ilustren.

Por eso es reconfortante asistir a una pintura sobre Tauromaquia con carácter y criterio y sin los vacíos postulados que nos encontramos habitualmente por autores poco enterados, menos duchos y faltos de la más mínima intención creativa. Anto Chozas es un artista madrileño, al que en Jerez se le conoce de la mano de Paloma Caparrós y Ramón Martín - fue uno de los artistas que ocuparon los espacios de la calle Francos en la exposición inaugural y lo hemos visto en alguna otra más comparecencia -, un artista que comparte profesión pictórica con la de arquitecto y que está en posesión de una especialísima tauromaquia donde la contundencia formal genera un absoluto expresionismo con lo abstracto marcando un escenario que, apenas, deja entrever la solvente representatividad de una imagen taurina magistralmente configurada.

Anto Chozas se surte de una materialidad poderosa; a las gamas frías, yuxtapone unos terrosos pigmentos que, junto a grafías conformantes y a otros materiales extrapictóricos, suscribe una realidad presentida que maximiza el propio concepto y abre las posiciones expresivas para que el motivo marque su absoluta potestad y potencie su carácter plástico.

La Tauromaquia del artista madrileño nos conduce por una nueva y distinta concepción de esta circunstancia artística. la realidad está sabiamente diluida en una amalgama material que deja entrever el poderoso episodio taurino en un campo de máxima expresividad y que convence al espectador por su velada manifestación de una realidad que lo hace participar activamente y lo involucra en una obra que jamás deja indiferente.

La pintura de Anto Chozas, conformada rigurosamente desde su máximo poder plástico y estructurada pulcramente con una materialidad que impone su más amplio desarrollo, nos plantea una nueva Tauromaquia pictórica, alejada de los convencionalismos al uso y que tanta igualdad ha impuesto a una estética que permite los mejores y más abiertos postulados.

Anto Chozas nos vuelve a situar en una obra poderosa, atractiva y llena de absoluta complicidad.

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