CINE

Terror entre la niebla

  • Frank Darabont adapta por cuarta vez un texto del rey del "best-seller" Stephen King, con una película que estuvo a punto de realizar hace algunos años

Este viernes regresa a las pantallas el dúo un tanto insólito formado por el escritor especializado en terror Stephen King y el cineasta Frank Darabont. Extraño decimos puesto que el director se ha caracterizado hasta ahora en sacar para el cine el lado más poético del autor de Maine que tantos malos ratos ha hecho pasar a sus lectores. Darabont se dio a conocer con la adaptación de Cadena perpetua, un relato de King que no tenía que ver con el terror. Era un hermoso film ambientado en una penitenciaría que era un canto a la esperanza sin fisuras. Conmovió lo suficiente a la Academia de Hollywood como para darle el espaldarazo con siete nominaciones a los Oscars. La cooperación siguió con La milla verde, donde Frank Darabont versionó una novela que el escritor -o los empleados de su factoría- publicó por entregas al viejo estilo de los folletines. Era una historia más cruda con la pena de muerte en medio, pero también tenía una deriva hacia lo maravilloso. Luego, el director rodó ya sin textos de Stephen King The Majestic, a mayor gloria de Jim Carrey. Pero su fracaso demostró que el público no estaba dispuesto a estas alturas a tragarse historias de corte a lo Frank Capra.

Tal vez por eso ha vuelto a unirse a su viejo amigo el maestro del terror, en una unión que empezó mucho antes de Cadena perpetua. A primeros de los 80 Darabont, entonces un joven veinteañero, se benefició de una iniciativa del escritor, que cedió por el precio simbólico de un dólar derechos de cuentos suyos para que jóvenes realizadores hiciesen sus pinitos. Darabont se encargó del relato Dollar Babies y King quedó muy satisfecho, así que cuando se habló de Cadena perpetua no puso muchas pegas. Lo curioso es que entonces se estuvo dudando si adaptar la historia carcelaria o uno de los escritos del autor de El resplandor que ya entra abiertamente en el reino del terror, La niebla. Publicado en 1980, es una inquietante trama con derivaciones sociológicas. Ahora Frank Darabont se ha quitado la espinita y la ha llevado al cine.

Es un relato con el interés que el cineasta ha tenido en indagar en la idiosincrasia americana, con un grupo representativo de la actual sociedad estadounidense sometidos a una tensión límite. El cineasta domina el género, pues gran parte de su carrera como guionista se ha centrado en el terror. Incluso escribió para la serie sobre el joven Indiana Jones, y sonó como libretista para la cuarta versión de las aventuras cinematográficas del personaje que se acaba de estrenar, aunque al final fue David Koepp el elegido. La niebla de Stephen King se llama así seguramente no sólo para aprovechar el tirón del nombre de esa maquinaria de hacer dinero, sino también para evitar confusiones con La niebla a secas, un film de John Carpenter de los 70 que conoció su correspondiente remake no hace mucho.

Veremos a Thomas Jane, ese actor clónico de Christopher Lambert, que vive en Maine, estado natal de Stephen King donde ambienta todas sus ficciones. Una noche se desencadena una violenta tormenta, y al día siguiente se dirige al supermercado con su hijo. Pero se levanta una extraña niebla que los aísla en el local con más gente. Entre ellos, militares y una fanática religiosa. Todo el que intenta salir desaparece tragado en la oscuridad. Pronto, unas extrañas criaturas hacen su aparición. Tal vez todo tenga que ver con los experimentos hechos en una base cercana. Lo malo es que en el grupo empiezan las tensiones. La integrista cree que es un castigo divino y empieza a pensar en sacrificar al hijo de protagonista para salir del atolladero.

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