Tom Waits vuelve tras siete años de ausencia con 'Bad As Me'

  • El genio de California presentó el single de su nuevo trabajo de estudio, que ha entusiasmado a crítica y público, con el humor y la ironía que lo caracterizan

"¿Qué pasa si me presento en tu cumpleaños, soplo las velas y me quedo con tus regalos? ¿Y si aparezco el día en que tu mujer te va a dar la noticia de que está embarazada y me adelanto yo a darte la noticia?"

Con estas palabras llenas de sarcasmo y mala leche, el músico y actor Tom Waits presentó el single de su nuevo trabajo, Bad As Me, en una fiesta "privada" que ofreció en su página web el pasado 24 de agosto. Vestido de negro (como siempre), lleno de gestos de alcohólico redimido e incombustible como el infierno del que procede su juego de cuerdas vocales, el genio estadounidense criticó duramente la impunidad con la que se filtran las novedades en la web mientras pinchaba fragmentos de su nuevo disco, que saldrá a la venta el próximo 24 de octubre (Waits mediante).

Desde entonces, el homónimo single de Bad As Me ha hecho correr ríos de tinta digital a través de la infinitud de blogs que pueblan desordenadamente la Red. El adelanto del nuevo disco del de California ha entusiasmado a crítica y público y parece concentrar en apenas tres minutos y diez segundos lo más inspirado que el músico ha hecho en muchísimos años.

La guitarra de Bad As Me suena indefectiblemente al mejor Marc Ribot que uno recuerda, y deja algunas de las melodías más preciosas que se pueden arrancar a una guitarra de rock and roll (o jazz, como prefieran); la voz del señor Waits juega con los registros de Mule Variations y se ríe de sí misma doblándose y multiplicándose sobre unos ritmos tribales y cavernarios que parecen extraídos del fondo de bidones oxidados.

El mismo artista admite que en este disco ha alcanzado la mejor versión vocal de sí mismo, lo que le permite jugar con todos los registros que han caracterizado su carrera: la histeria, la profundidad, la delicadeza o la oscuridad.

Aunque la mejor noticia referida al universo musical del responsable de Bone Machine es que Bad As Me suena al mejor periodo creativo del monstruo del confeti y los megáfonos: el de los ochenta.

Haciendo un poco de memoria: Tom Waits empezó como un bluesman más, influido por Luois Armstrong y atado a un piano a principios de los años setenta. A pesar de que su voz y su actitud crooner cautivaron a crítica y público y de que temas como Blue Valentine o Heart Of The Saturday Night se encuentran entre los más destacables de su carrera, no fue hasta los años ochenta, y gracias en gran medida a los consejos de su mujer y productora, Kathleen Brennan, cuando el artista encontró al fin el estilo de música que lo consagró.

La trilogía Sworfishtrombones (1983), Rain Dogs (1985) y Franks Wild Years (1987) son un compendio de creatividad, imaginación y genio, y contienen algunos de los momentos más brillantes de la historia de la música.

Acompañado por el guitarrista de jazz Marc Ribot, Waits abandonó definitivamente los estándares del blues, el jazz y el rock and roll para convertirse en un investigador de su propia voz y de sus propios sentimientos. Empezó a ocuparse de las percusiones y profundizó en sus afinidades con Charles Bukowski y la Generación Beat escribiendo unas letras apasionantes. Además empezó a destacar como actor e introdujo en sus canciones referencias al mundo del teatro (influido sin duda por Kurt Weill y Bertolt Brecht) y el vodevil.

Durante los años noventa, el músico californiano continuó indagando en la música de cabaret, el rock and roll y el jazz para grabar obras maestras como Bone Machine (1992) o Mule Variations (1999), y en la pasada década deslumbró a propios y extraños con Blood Money (2002), Alice (2002) y Real Gone (2004), una burrada de disco, áspero y difícil, con el que homenajeaba al fenecido James Brown.

A pesar de que en el año 2006 Tom Waits publicó un disco triple (¡triple!) titulado Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (que recopila caras B y versiones), sus seguidores andaban algo escamados por su prolongado silencio desde 2004, año en el que presentó su último disco con canciones nuevas.

Bad As Me vuelve a colocar al artista de la voz terrosa en lo más alto del universo musical independiente y promete convertirse en una nueva obra maestra. Habrá que esperar todavía un mes y medio para confirmar la infinitud de un genio que no se ha doblegado jamás ante los estereotipos o la autocomplacencia, un genio que a sus sesenta y dos años sigue creando con el mismo entusiasmo que un adolescente y que ridiculiza (probablemente sin querer) a las vacas sagradas de la historia del rock negándose a vivir de sus obras más legendarias.

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