A vista de pájaro

Torres blancas

PARA que haya un buen edificio tiene que haber un buen cliente. Es el caso del edificio moderno más reconocible de Madrid. Juan Huarte encargó el proyecto a Francisco Javier Saénz de Oiza en 1961. El arquitecto trabajó en él varios años hasta lograr un edificio tan llamativo como hermoso.

La torre tiene 21 plantas más otras dos en la cubierta: una la del antiguo restaurante (hoy oficina) desde donde se servían comidas a través de un montaplatos a las viviendas y otra con una piscina al aire libre en forma de trébol. En el interior hay viviendas dúplex y otras en una sola planta. La escalera principal fue la única parte que se revistió de mármol blanco. El edificio es una suma ingente de espacios únicos, nada está diseñado al azar. 

La Torre Blanca sigue siendo un icono de su época y fue galardonado con el Premio a la Excelencia Europea en 1974. Su imagen exterior ondulada sigue siendo impresionante y sus hormigones perfectos, incluso después de más de 40 años a la intemperie. 

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